sábado, 29 de diciembre de 2012

Reflexiones en la peluquería.

 
-"Puedes dejarlo llorar hasta 20 minutos, no le pasa nada. Lo digo porque yo lo he hecho y lo sé". - Comentaba una mamá A (18 meses) a otra B (6 meses) esta mañana en la peluquería.
-"Es que el papá dice que le da pena dejarla llorando". Replica B.
-"¿Pena? Pena tú, que tienes que trabajar al día siguiente". Contestaba la madre A.
- "También es que me siento culpable. La veo sólo un par de horas al día. Pero !es que se acostumbran a lo malo tan pronto!. Yo dejándola en su cuna todos los días por sistema y para una vez que la cojo, ahora quiere brazos". Plantea mamá B.
 
Las 10 de la mañana de un sábado es demasiado temprano para recibir tal bofetada de información, máxime si te dedicas a esto y lo único que querías era hacerte un simple corte de pelo. A los diez minutos, ambas madres comentan emocionadas el amplio despliegue de atracciones navideñas que la ciudad presenta este año, a dónde piensan llevar a sus peques y lo muchísimo que van a disfrutar. Realmente se las ve emocionadas.
 
Los quieren. De eso no me cabe la menor duda. Los adoran. Ambas coinciden en que es la mejor experiencia de sus vidas, lo que lo cambia todo, lo que las llena como personas. Y yo, entre punta y punta, entre capa de pelo y capa de pelo, no dejo de pensar en que hay algo que no me cuadra.
 
No saben lo que dicen. Les falta información, es la conclusión lógica. En algún momento escucharon -ambas de sus pediatras, me entero al rato- que "no puede ser" que con 6 meses no duerma sólo y de un tirón y que "ya puede ir leyéndose el "Duérmete niño" y están convencidas de que, como "es lo mejor", es lo que deben hacer. No me cabe otra cosa en la cabeza. Desconocen la otra versión de la historia, jamás han escuchado hablar de la teoría del apego, y asumen la creencia popular de que "si no tiene caca, ni sueño ni hambre no le pasa nada". Es así de sencillo. Si nadie les dice otra cosa, les plantea un "¿no has pensado que es posible que...?" con eso se quedarán. No nos confundamos... en el fondo piensan, honesta y sinceramente, que esa es la única verdad posible. No hay más opciones.
 
Recuerdo entonces la bofetada que aquella madre propinó a su hijo de apenas 2 años en pleno FIBES cuando, al ver a su padre coger el arco para tirar a diana, al niño le entró miedo y rompió a llorar desconsolado. Menuda bofetada, madre mía. Me dolió a mí. ¿Esa mujer no quiere a su hijo? Evidentemente no es la respuesta, seguro que lo adora. ¿Pensó en qué estaba haciendo y por qué? Casi seguro que no. Nos educan en la insensibilidad hacia el mundo, en la falta de empatía con el de enfrente... y si un adulto es complejo... la sensibilidad y la empatía que hay que desplegar ante un niño es puro arte.
 
¿O no? ¿Realmente es tan complicado? ¿O será que nos faltan los cuatro "chips" fundamentales para entrar en sintonía con nuestros hijos?. En plena #revoluciondelamor (Un gran ejemplo lo podéis encontrar aquí), con todo el mundo "en mis círculos" y lecturas habituales hablando de crianza con apego, respeto por los ritmos y necesidades infantiles, etc. me doy cuenta de que, si bien es cierto que cada vez más padres y madres se asoman a un "nuevo" modo de concebir la crianza, la tendencia mayoritaria sigue siendo la conductista.
 
Necesito que esta mujer pare de cortar ya, salir a la calle, tomar aire y organizar mis pensamientos. Hablar de cosas en las que estamos de acuerdo con gente con la que estamos de acuerdo no es en absoluto la solución. La demanda está en la calle. Puede que los adultos no sepan que necesitan escuchar, aunque sólo sea por una vez, otra cosa. Pero sus hijos e hijas están intentando hacerse oir... y por lo visto chillar en "idioma bebé" se soluciona cerrando la puerta.
 
No pienso decirle a nadie cómo debe criar a sus hijos. Pero de ahora en adelante, voy a buscar por todos los medios posibles, la manera de llegar a esas otras mamis y papis que sólo tienen una versión... para, aunque sólo sea por una vez, tratar de razonarles la otra.
 
No dejaré de decirlo nunca: tener hij@s es un privilegio tan grande, que me apena enormemente que alguien pueda no disfrutarlo como quisiera, por "vete tú a saber qué motivos".
 
Porque... ¿estamos segur@s de conocer nuestros motivos a la hora de educar a nuestros hij@s?


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LINKS DE INTERES SOBRE LA #REVOLUCIONDELAMOR

Ramón Soler y Elena Mayorga: La nueva revolución
Mireia Long: El viernes no se acaba el mundo
Elvis Canino: La revolución maternal
Alejandro Busto: La única revolución posible
Pilar Martínez Álvarez: Re-evolución: una revolución maternal
Leslie Power: La revolución del amor en redes y Es hora de una revolución del amor
Mª Pilar Gómez San Miguel: Cambiar el mundo con la revolución de la crianza

 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Clementinas y Clementinos... la historia de los juguetes.

En los talleres sobre juego infantil much@s padres y madres se sorprenden cuando les planteo que lo importante no es el juguete en sí, sino toooodo lo que un niño o niña puede hacer de él. Por eso, alternativas a las compras tradicionales como el trueque o la venta de segunda mano son una opción ideal para hacer provisión de juguetes al tiempo que inculcamos a nuestros peques valores tales como la conciencia medioambiental, reutilización/reciclaje, solidaridad, etc.
 
Cada vez abundan más opciones de este tipo en nuestra ciudad en forma de encuentros, mercadillos, tiendas creadas al efecto o puestos de recogida y venta solidaria. ¿Para qué lo voy a negar? Estoy encantada. Conforme te habitúas a este nuevo modo de plantearte el mundo del juego y juguete te "enganchas" más: las cosas se ven y se disfrutan de otro modo, creo que muy al estilo de como lo hacen nuestros niños. Las posesiones ya no son bienes estancos con finalidad en sí mismas ("tener" para "ser"), sino un modo transitorio de satisfacer una necesidad que, como si de un río se tratase, trae a nosotros ciertas cosas y al mismo río devuelve otras. Todo resulta especialmente liviano, relajado... útil de mil maneras...yo diría que, simplemente, especial.

Esta mañana el peque y yo hemos estado en el Árbol Solidario de Plaza de Armas. Nuestra misión: montar el stand, recoger los juguetes que nos quieran traer y venderlos al simbólico precio de 1€, cuyos beneficios irán destinados a Duchenne Parent Proyect y Tal como eres, dos asociaciones sevillanas para las cuales toda ayuda es poca. Explicarle a un niño pequeño que aquellos juguetes no son para él sino para vender no ha sido tarea sencilla -2 y medio son pocos años aún para comprender el concepto en su totalidad, sobre todo cuando aún está tratando de digerir el de posesión...jejeje-. Pero soy de la idea de que los niños acaban por interiorizar como normal aquello que ven, y lo mismo que poco a poco comprende eso de "trocar", sé que no tardará mucho en enteder esto. Me gusta la idea porque bajo estas premisas siento como se prolonga la libertad con la que nacemos y que en pocos años merma estrepitosamente bajo el yugo del consumo (entre otros... para qué entrar en reflexiones más profundas a estos horas). Todos somos un poco Clementina, le diría yo a A.Turín, cuestiones de género a un lado: cargados de "chascas" inservibles que cuestan dinero, roban tiempo, ocupan sitio y nos impiden caminar con alegría. Me fascina poder pensar que, de algún modo, fomentando este tipo de iniciativas podemos evitar parte de esta carga adquirida a nuestros pequeños. No tanto por reducir lo material, sino por educar en otra forma de pensar menos autoesclavizante.
 
Llegó, montó mesas y sillas, preguntó unas mil veces "¿Ahora qué hacemos?" y "¿¿Puedo ayudar???". Y pasó las tres horas restantes haciéndome compañía, paseando a una muñeca vestida de comuníon en su carrito, cogiendo sonajeros para hacerla dormir, montando puzzles en equipo y observando a gente bienintencionada traer regalos, llevarse otros... todo por el simbólico -pero tan tan necesario- precio de 1€. ¿Qué os puedo decir que no se desprenda ya de mis palabras? Parece que va una haciendo un favor y sin embargo el favor se lo hacen a ella. La experiencia que mi peque se ha llevado, la que me he llevado yo, no tiene precio alguno. Será el cambio de ciclo del que hablaban los Mayas, quién sabe: pero hoy mis argumentos habituales retornan renovados y con las pilas bien puestas.
 
 
 
 
Quien no ha visto a un niño/a desprenderse de uno de "sus tesoros" y recibir otro ajeno con la naturalidad y sencillez como he visto hoy yo hacerlo al mío... tiene una "deuda pendiente" en su aprendizaje adulto, me atrevería a afirmar. Porque los mayores también tenemos mucho de lo que aprender... y por el momento la vida me confirma día a día que los peques son maestros de valor incalculable.
 
 
PD; hasta el 5  de enero de 2013, voluntari@s de mañana y/o tarde se agradecen enormemente. Más info:
 


OTRAS INICIATIVAS QUE OS PUEDEN INTERESAR:


Trueque adulto/infantil
https://www.facebook.com/mercadodetrueque.laplaza?ref=ts&fref=ts

Compra 2ª mano:
https://www.facebook.com/Ecopeque/212238492203007?fref=ts

En la Biblioteca Infanta Elena se organizan ventas benéficas de libros, consultar programación.

Creación de los propios juguetes, reutilización, reciclaje:






Manualidades infantiles http://www.manualidadesinfantiles.org

 

¿SUGERENCIAS?
!GRACIASSSSSS!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ni se compra ni se vende.

 
Uno de los retos a los que día a día nos enfrentamos quienes trabajamos en asesoría es el de ponernos en los zapatos del de enfrente, sean o no de la misma talla que los nuestros, del estilo que habitualmente solemos calzar o de nuestro agrado personal. Durante muchos años una entrena la mente para hacer esto hasta que, un buen día, comprende que el único modo del que se puede hacer en realidad es empleando el corazón, digan lo que digan los libros de teoría. No puedes olvidar tu posición como asesora, no puedes mezclar... pero tampoco escuchar impasible lo que te cuentan, porque entonces entiendes, pero no comprendes.
 
Cuando comprendes, es más sencillo hablar. Sabes cómo ayudar. Lo ves todo más claro... la persona que tienes enfrente se te desvela tal y como es y en un "tú a tú" el camino es más productivo... aunque no necesariamente más sencillo.
 
Supongo que como a casi todos nosotros, me preocupa la situación que estamos viviendo a nivel económico y social. Bueno, en realidad a muchos otros niveles, pero este post versa sobre el primer aspecto y de momento "leeremos hasta ahí". Y me preocupa también comprobar cómo este día a día que vivimos como país se plasma en consulta en problemas que antaño quizás no existían. Familias que pasan poco o ningún tiempo juntas a pesar de dormir bajo el mismo techo, madres y padres que ejercen su labor con escasas o nulas redes de apoyo y/o consejo, constantes sentimientos de culpa sobre "lo que he hecho, no he hecho o dejado de hacer" durante la crianza porque "fulano dice tal y mengano cual". Diría yo que nunca ser padre o madre fue psicológicamente tan complicado. 
Pero, de toda la marabunta de cuestiones que con frecuencia trabajo, esta semana, no sé por qué -puede que por la cercanía de Navidades, Reyes y demás-, no dejo de pensar en uno de los últimos temas que me plantearon: Quisiera darle todo, pero no puedo.
 
¿Qué supone para un hijo o hija que "se lo den todo"? ¿En qué consiste exactamente eso? ¿Es obligación de padres y madres "darle todo a sus hijos"? Ante temas así, es cuando lo de "ponerse los zapatos del otro" se vuelve imprescindible, porque a veces creemos estar hablando de lo mismo cuando definitivamente no es así. Mis argumentos, expuestos en escasas frases:
 
- Los padres, las madres, ESTAMOS OBLIGADOS  a darle todo a nuestros hijos. Todo nuestro cariño, amor, respeto, comprensión y apoyo.
- Por lo general, afortunadamente, NO LO TOMAMOS COMO UNA OBLIGACIÓN, nos sale "de dentro" y lo hacemos gustosos. A veces con más paciencia y tino, otras veces a trancas y barrancas, pero !qué le vamos a hacer!: también somos humanos y como tales a menudo metemos la pata.
- Una vez satisfechas las necesidades más básicas en lo referente a lo material ES ESO Y SÓLO ESO lo que realmente hace felices a nuestros hijos. Lo que más demandan de nosotros. Por lo que realmente sufren si carecen de ello.
 
Con todo lo básicas que puedan parecer estas últimas líneas, tras hora y media de razonamiento y explicación, aún dudo de su aquellos padres comprendieran realmente que el problema de su hijo no era que, por culpa de la crisis, no le pudiesen comprar un regalo cada vez que él señalase con el dedo. Yo les hablaba de afecto y casi simultáneamente experimentaba cómo ellos me devolvían su ansiedad y frustración por carecer de dinero... o de todo el dinero que deseaban. Me pedían un consejo sobre cómo atajar sus problemas con la crianza y parecían no querer/poder ver que la demanda que estaban pasando por alto era la más auténtica, sincera y pura que puede hacer un ser humano: la del amor. Eso no hay cartera que lo asegure, ni banco que lo embargue... siempre y cuando seamos capaces de trascender de lo negativo del momento (que no es poco para muchas familias, y más con las Navidades pisándonos los talones) y separar lo esencial de lo accesorio.
 
Como decía la canción "El cariño verdadero, ni se compra ni se vende". Y no se me ocurre expresión más acertada cuando de un niño/a se trata.
Algunas veces... muchas veces...com éste y otros temas... creo que somos los adultos los que debemos revisar nuestra escala de valores antes de asignarle un problema a un niño. Quizás estamos perdiendo la oportunidad de disfrutar de uno de los mayores regalos que nos da la vida -la maternidad, la partenidad- por nuestros propios complejos.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Tiempo

Uno de los factores que más invito a analizar en las sesiones de madres y padres es el TIEMPO. Es frecuente que surjan dudas en torno a conductas "disruptivas" en niños y niñas, las etiquetas de TDAH se reparten como rosquillas y- cuando aún es quizás demasiado pronto para colocarlas como quien cuelga post-its-, a las mamis y a los papis nos preocupan las rabietas. Peques "pasados de rosca", que no atienden a razones, que no "obedecen". Explosiones aparentemente inexplicables de llanto, risa o ambas cosas, arranques de carácter que dejan perplejo hasta al progenitor más implicado. "¿Qué sucede?", me preguntan. Y, aunque no siempre tengo respuesta, no existen varitas mágicas y cada caso hay que verlo por separado, suelo plantearles: Contadme en qué invertís vuestro tiempo.
 
Trabajo y más trabajo, compromisos familiares, laborales, sociales y cibersociales varios: los adultos no somos conscientes (al menos hasta que el cuerpo dice "basta" y somatiza por los cuatro costados) de la barbaridad de horas que invertimos en llevar un ritmo frenético de existencia full-time. Aparentemente, podemos con todo: aparentemente. Pero ¿qué sucede con los ritmos de los niños? ¿Los conocemos, sabemos respetarlos, damos margen para que puedan mantenerlos o por el contrario los arrastramos a nuestra vorágine cotidiana obviando las señales que nos indican que evidentemente, ellos no son adultos y el estrés también puede superarles?
 
Tarde, tarde... siempre vamos tarde
 
 
Gestionar las piedrecitas que aparecen en el camino familiar implica, por parte de los adultos (que se supone que somos "los que controlamos") unas dosis importante de paciencia, eso es evidente, pero sobre todo de sensibilidad: sensibilidad para sintonizar con los ritmos de nuestros hijos, con sus verdaderas necesidades y anhelos, para alinear en la medida de nuestras posibilidades nuestras conductas y las suyas y detectar a tiempo, siempre que sea posible, los desencadenantes de los conflictos. No funciona siempre, pero sí a menudo, el escuchar como palpita "el corazón de la familia", como respiran "sus pulmones", para detectar y evitar a tiempo un "constipado relacional" de esos que, una vez en marcha, tanto nos preocupan.
 
¿En qué inviertes tu día?¿Cuánto tiempo REAL pasas con tu hij@? No en horas y cuerpo, sino en ALMA. ¿Pensaste al despertar hoy por la mañana que a lo mejor sus planes para el día que comienza poco tienen que ver con los tuyos?¿Con qué frecuencia goza de margen para decidir qué hacer, cómo y cuándo en lo que respecta a su existencia? ¿Estás especialmente ocupado o estresado? ¿Piensas que tus estreses -en negativo o no- no afectan al del resto de las personas que te rodean?
 
No es la panacea. Evidentemente no. Pero la cuestión tiempos- ritmos suele ser TAN, TAN, TAN IMPORTANTE -sobre todo cuanto más pequeños son los hij@s- que ante brotes conductuales "raros" siempre pregunto a los padres lo mismo:
 
"Piénsalo bien. Bien pensado. La respuesta es sólo tuya/vuestra. ¿Hay algo que pueda estar provocando que se comporte así?"
 
Muchas veces, la palabra TIEMPO  es la clave.
 
 

lunes, 26 de noviembre de 2012

No ser un@ más.

 
Aún puedo recordar el día que, teorías aparte, comprobé como, lejos de lo que contara el informe PISA, la educación necesitaba una reforma de cabo a rabo. O más bien... que pensé que más que una reforma un "desmotar el tinglado y comenzar de cero" sería lo más razonable. Supongo que la inspiración le llega a cada cual en un momento distinto. A mí me vino durante una clase de matemáticas, hace cosa de dos años, no creáis que más, y me dejó grabada a fuego una idea en la cabeza que me acompaña a donde voy y doquiera que ejerzo: no quiero que sean "un@ más".
 
Recuerdo que uno de mis chicos y yo pasamos una tarde resolviendo problemas de matemáticas, en concreto de la unidad referida a áreas, cuando llegó el momento de solucionar un ejercicio correspondiente al área de un hexágono inscrito en una circunferencia. Admitámoslo: el chaval en cuestión había estudiado poca teoría (por no decir nada), pero tenía claro los principios fundamentales. Me sorprende gratamente la capacidad de mis alumnos en lo referente a las diferentes asignaturas con las que se topan, pero sus razonamientos matemáticos me fascinan, quizás porque soy de "La Vieja Escuela" donde la letra con sangre entraba y nunca me acostumbraron a razonar en exceso la ciencia. Esto es así, y así se aprende. Mucha práctica, mil ejercicios, depurar la técnica. Pero de comprender, porquito.
 
Quizás por eso cuando, sin tener ni idea teórica de lo que hablaba, resolvió el problema de aquella manera, no pude evitar ovacionarlo por activa y por pasiva. ¿Que ha de estudiar más? Ya se lo digo yo, ya se lo dice su madre. Y su padre. Y la tutora. Y los abuelos. Pero, dejando aquello a un lado, él acababa de resolver un problema y a mí, con años de experiencia en el terreno educativo encima, me había dado una gran lección e insuflado una dosis de optimismo y esperanza que celebré a lo grande. Podía sentirse muy muy satisfecho de lo que acababa de hacer. Quizás por primera vez, al menos sí por primera vez en mi presencia, HABÍA RESUELTO UN PROBLEMA DE MATEMÁTICAS. Resultados correctos me había dado cientos en aquellos meses... pero aquello definitivamente se trataba de otra cosa.
 
Cara de estupefacción la que se me quedó al escuchar al día siguiente la reprobación con la que su profesora de matemáticas había recibido su "respuesta creativa" al ejercicio. Según ella, ése no era el modo de proceder. Más bien, aclaro yo -que lógicamente recurrí a cuantos profesionales de mi confianza pude para discriminar este hecho- NO ERA EL MODO EN EL QUE EL "SOLUCIONARIO"  del libro del profesor/a decía que el ejercicio debía ser resuelto. Rapapolvo, mofa, adoctrinamiento y un pasar "a otra mariposa" que quedó ahí tan sólo para la profesora, porque lo que es el chico en cuestión regresó a casa echando espuma por la boca... y -he de confesarlo- a mi parecer con razón.
 
No me malinterpretéis. Yo llevaba años ya predicando la necesidad de "un cambio de chip", de un "hacer las cosas de otro modo", pero no fue hasta aquel momento en el que me tocó tan cerca cuando realmente me convencí. Tener que explicarle a una persona en pleno auge de su capacidad crítica y deseo de autoafirmación que hizo algo muy bien pero que si desea aprobar (visto lo visto) "ha de hacer lo que dice y como dice" el "solucionario" de su profesora... es de las cosas más duras que me he sentido obligada a hacer.
 
 
 
Deducciones matemáticas espontáneas vilipendiadas. Fotocopiables a colorear donde no te puedes salir de la raya. Redacciones con temáticas prefijadas e incuestionables. Todos la misma canción y al unísono. Todos a la vez a hacer la ficha. Esa pegatina no va ahí, sino ahí. No saques los pies del plato...
 
Me pregunto si somos conscientes, como ciudadanos de a pie, padres y madres, hacia dónde nos lleva ésto. Hasta qué punto es compatible esta línea de trabajo con nuestros chavales (en la escuela, en casa y en la calle) con el ideal de ciudadano crítico y capaz que se supone deseamos formar. Lo mire por donde lo mire, no encuentro en qué momento doblegar la voluntad de una persona, obviar e incluso ridiculizar sus intentos de expresar creativamente su individualidad, acaba dando como fruto a algo diferente de un borrego. Y, acto seguido, pensando en que no somos los padres y madres sino el Estado el que dictamina por ley los objetivos y contenidos e incluso oposita en torno a metodologías homogeneizadoras a l@s docentes, la respuesta me surge sola: ELLOS sí que saben lo que quieren y lo están haciendo muy bien para conseguirlo.
 
Por mi parte, me lleva el doble de tiempo, pero cada vez que tenemos que resolver un problema de matemáticas desde ese día primero lo hace él "a su estilo" y después, si no coincide con las manías de su profe, lo traducimos a "lenguaje de solucionario". Un poco triste tener que llegar a estos extremos, pero no me siento capaz de aplastar una mente maravillosa como quien pisa a una hormiga...



jueves, 22 de noviembre de 2012

Escuela de madres y padres en el CC Plaza de Armas

!Al fin! La "sorpresita" de la que os había hablado en Facebook ya está en marcha. El próximo martes 27 de noviembre el CC Plaza de Armas inaugura, dentro de su programa de actividades navideñas (ver aquí), su escuela de padres y madres. Allí me tendréis, deseando conoceros y orientaros en la medida de mis posibilidades. 
 
He titulado a nuestro primer taller "Pues no. No encuentro el manual de instrucciones" y me imagino que os haréis una idea del motivo. En él podremos compartir experiencias, dudas y demás sobre esta tarea tan gratificante pero a veces tan complicada que es el ser padres.
 
Para más información, podéis consultar el siguiente enlace.
 
 
 
!Allí os espero!

lunes, 19 de noviembre de 2012

Skype... ese gran invento.

 
Aunque no hay nada comparable a una charla frente a frente (y !¿por qué no?!: mejor con un cafelito o similar por delante), no se puede negar que Skype es un gran invento.
Vía chat o videoconferencia, por allí ando ;).


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viernes, 16 de noviembre de 2012

Ya tenemos nuestro rinconcito en Facebook.


Para los usuarios y usuarias de esta popular red social, una invitación a pasaros por "Nuestro rinconcito" y marcar un "Me gusta" a fin de tenerme localizada allí. !No olvidéis indicar que deseáis recibir mis actualizaciones, ya que de lo contrario puede que no os lleguen por defecto!
 
Un poquito más cerca siempre, esa es la idea.
!Nos vemos también por allí!
 
 



... y el camino nos trajo hasta aquí.

 
Dudas, dudas, dudas... nadie nos dice cómo ser madres o padres. Hay días que todo parece estar encarrilado y en orden, otros en los que nos asaltan mil cuestiones e inquietudes que quisiéramos solucionar de inmediato, bajo la sensación de que cualquier cosa que suceda con nuestros hijos o que ellos hagan depende de nosotras y nuestra actuación.
 
¿Un consejo? Respira. Toooodo lo profundamente que puedas. Trata de salirte del problema, vamos a mirarlo desde fuera.
 
¿Necesitas un cable? Por aquí estamos ;)
 
 
!Bienvenid@!