jueves, 14 de febrero de 2013

El barquito de cáscara de nuez

 
¿Alguna vez os habéis planteado cómo ve el mundo un niño? "Yo fui niñ@", me diréis. "Recuerdo tal, recuerdo cual, recuerdo bastante, no recuerdo casi nada". Pero, por mucho que rememoremos mentalmente, la sensación de ser niño, esa vivencia, ha quedado soterrada bajo muchas otras posteriores. De cuando en cuando, una sensación: asociada a un olor o a un sabor (la colonia que usaba la abuela, los caramelos rellenos de piñones).  Podemos concluir, más o menos intelectualmente, el cómo fue nuestra infancia. Y poco más. Una vez abandonado el País de Nunca Jamás, los adultos no volvemos. Lo rozamos, lo intuimos: al trabajar con peques, al ser padres/madres, ante una de esas sensaciones de las que antes os hablaba... Se trata de un Universo paralelo en el que no podemos entrar. ¿O será que no probamos a hacerlo?
 
Barquitos de cáscara de nuez, así visualizo yo a los niños cuando un problema, cambio o conflicto se cierne sobre la familia. Pequeños, frágiles y valientes mosquitos (como dice la canción) que han sido colocados ahí por decisión adulta y que navegan felices y confiados a pesar de su vulnerabilidad evidente en el mundo de los mayores: normas de comportamiento, reglas de funcionamiento, compromisos familiares, actividades extraescolares, viajes, rupturas, partidas, ajustados horarios y, en definitiva, un sinfín de oleajes que sortean con una habilidad espectacular en la mayor parte de las ocasiones. En situaciones más extremas la literatura habla de resiliencia -¿Quién de nosotr@s no puede considerarse un superviviente a sus circunstancias?-. En el día a día, basta observar durante un largo rato a un niñ@ para comprobar que, con la frescura y alegría con la que afrontan las cosas, hasta en los momentos más nublados cabe la posibilidad de que salga el sol.
 
Pero no nos engañemos: que nuestros pequeños mosquitos nos salgan valientes, arrojados, confiados, no nos da derecho alguno a traspasar las fronteras e "ir más allá" en nuestra increible habilidad de adultos de "tensar las cuerdas" de la vida bajo la excusa de que "es pequeñ@ y no se entera", "no tiene edad para decidir" o "eso es cosa de mayores". Desde el momento en el que un miembro se incorpora a la familia debemos hablar -y pensar- bajo la consideración de un miembro más: por congruencia y respeto -en primera instancia-- Por ahorrarnos problemas si queremos verlo desde el punto de vista egoísta.
 
Entienden. Y mucho. Tienen opiniones, preferencias, gustos y disgustos. Cualquier cosa -cualquiera!!!- puede ser explicada a un niño: para que sea comprendida según su edad y capacidades, pero, sobre todo, para transmitir a nuestra pequeña personita que como tal lo valoramos y que no se encuentra al margen de todo lo que sucede en su familia. Su micromundo de hoy le dará pautas de vida para el macromundo del mañana: un niño informado, tomado en consideración, acostumbrado desde pequeño a tomar decisiones -por muy nimias que puedan parecernos a los adultos- y llevar en compañía (que no bajo imposición) el rumbo de su vida será un adulto crítico que busque información, que no se deje llevar con facilidad, que sabe lo que quiere y no espera a que alguien se lo ponga por delante. Será el adulto que más quisiéramos muchos aunque, no nos demos por perdidos... porque no hay "mejor excusa" para mejorar como persona que tener bajo tu responsabilidad la educación de otra.
 
Barquitos de cáscara de nuez que aún no conocen el mundo ni la mayor parte de sus reglas de funcionamiento. Que se sienten vulnerables y a merced de la tormenta, y por eso (o aún a pesar de eso) confían en sus padres, abuelos y adultos cercanos para que les guién en su camino. Que precisan sentir que, pase lo que pase, se ponga lo fea que se ponga la cosa, SEGUIRÁN SIENDO PROTEGIDOS, RESGUARDADOS, CUIDADOS. ¿Lo visualizáis? ¿Podéis leer estas últimas líneas y colocaros, aunque sea por un instante en ese lugar?. Bien. Mantened esa sensación en mente y a partir de ella, haceros las siguientes preguntas:
 
 
- ¿Cómo necesitáis que vuestros padres actúen ante la muerte de vuestro ser más querido? ¿Qué os hace falta saber y qué no queréis que os cuenten?
- Pilláis a mamá vomitando en el baño. Lleva así toda una semana. Siempre que va al médico vuelve malita ¿Cómo os sentís y qué os hace falta en ese momento?
- La familia se traslada por cuestiones laborales a otra ciudad ¿cómo os sentís y qué os hace falta?
- A la hora de decidir en qué consistirá la agenda familiar del día/semana... ¿qué pediríais?
- Papá y mamá no se hablan. De repente, viven en casas separadas. Cuando vamos al cine mamá siempre invita a un amigo que no sabéis muy bien quién es ¿Cómo os hace sentir eso?¿Qué les pediríais?
 
 
La lista podría crecer. Como casi siempre, todo puede simplificarse en unas pocas conclusiones. Cuando no perdemos de vista quiénes son, en qué situación están y cómo necesitaríamos que nuestro entorno respondiense para dar lo mejor de  nosotros mismos, las respuestas a "qué hacer cuando..." vienen casi solas. 
 
No olvidemos el papel que un día nos comprometimos a jugar en la vida de otra persona:
No somos los capitanes de sus barcos. Pero sí la vela mayor que acompaña su rumbo.



4 comentarios:

  1. Da gusto leerte. Invitas a reflexionar y eso me gusta. Y tu me dices que no lea tanto :)
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra escribir cosas que sean de utilidad... pero, como todo en esta vida, ya sabes: "consumir con moderación".... jejejeje. Besos, preciosa ;).

      Eliminar
  2. Preciosa la entrada... es tan díficil ser adulto, afrontar los retos que nunca supimos de pequeños que existían... y a la vez, intentar recordar lo que sentías de pequeño para poder ser más empático con ellos... gracias por tus reflexiones!

    ResponderEliminar
    Respuestas

    1. La verdad es que conforme más tiempo pasa uno/a trabajando con niños más comprueba que realmente los complicados somos nosotros. Sus maneras de actuar, reaccionar, etc. son muchas veces fácilmente explicables en función de las nuestras. Evidentemente, esto no es una ciencia exacta. Pero si una "excusa" ideal para simplificarse un poquitín la vida, ¿no crees?.
      Muchas gracias por acercarte por aquí! Espero verte más a menudo! ;)

      Eliminar