jueves, 7 de febrero de 2013

La Gatita Lulú y una servidora ;)




El martes 19 de Febrero,
tenemos una cita en "La gatita Lulú"
 

Y tal y como os adelantaba hace un par de días, aquí está, recién salidito del horno como quien dice, el cartel que anuncia el inicio de mi colaboración con "La Gatita Lulú" , una casa de juguetes educativos de lo más acogedora y donde -de la mano de Elena, su encantadora anfitriona- seguro os sentiréis muy pero que muy a gusto.
 
El taller de febrero será el primero de varios que realizaré en formato cortito y práctico, a fin de compatibilizarlos con los estreses semanales que arrastramos siempre las mamis y los papis. En él, ubicaremos al juego infantil en la posición que le corresponde: el de un magnífico instrumento de aprendizaje para la vida.
 
Espero que lo disfrutéis, que os enriquezcáis... y que me enseñéis. Porque no hay día que no aprenda gracias a vosotr@s.
 
!Un fuerte abrazo!

martes, 5 de febrero de 2013

... y comienza Febrero.

 
Porque para mí Febrero comienza hoy, literalmente. Tras varias semanas ultimando proyectos, evaluaiones, presentaciones y un largo etcétera, vuelvo a ser yo "al 100%" e inauguro el mes con las miras puestas en las próximas iniciativas y actividades. Os adelanto que en breve volveré con talleres y charlas presenciales y gratuitos en los que podremos compartir ideas y vivencias sobre la paternidad/maternidad. En cuanto me pasen el cartel correspondiente os anunciaré "en primicia" las fechas y temas, por si es de vuestro interés y podemos coincidir en alguno.
 
Mientras tanto, recordaros a las mamis y papis del CEI Monkey que el lunes 11 regreso de "mis vacaciones" (como imaginaréis, de vacaciones poco... jejeje) y tenemos una nueva cita en la Escuela de padres y madres. Antes y después estoy disponible para tutorías, avisad a las seños o a dirección si queréis que charlemos un rato. En cualquier caso, 18 horas, "Ed. Sexual segunda parte" y cuantos temas os interesen, ya sabéis.
 
!Nos vemos!
 
 
 

lunes, 21 de enero de 2013

Lo que se siembra, se recoge.

 
En relación a las "normas de educación" en los niños, hablaba no hace mucho con una abuela en torno a la importancia de que se les insistiera en decir "Hola" o "Buenos días" y "Adiós" al interactuar con desconocidos. Contextualicemos el caso: niño de 3 años, en la típica fase de "no te conozco de nada, te miro muy serio y de reojo al menos diez minutos y luego lo mismo soy tu amigo para toda la vida... o no".
 
Pues no estoy de acuerdo. No debería insistírsele, y mucho menos obligarle ni reprobarle si decide no saludar. Es más: si queremos ahorrarnos el mal rato de ver "nuestro honor adulto" puesto en entredicho, mejor ni ponerlo en el compromiso del saludo. Así, todos tan felices.
 
Sí creo, firmemente, en que lo que me decía aquella abuela: "es que lo que se siembra se recoge". Pero, lo mismo que esa frase sería aplicable a los buenos modales (si eres educado con los demás, lo serán contigo), lo es para la educación de nuestros hijos e hijas (si respetas al niño en su individualidad y deseos, aprenderá a respetar a los otros en su individualidad y deseos). Creo que es cuestión de, convencionalismos y discursos "políticamente correctos" aparte, pensar en qué hacemos, por qué, y qué pretendemos conseguir en nuestra labor como padres/madres (o abuel@s, en este caso). Varias cuestiones, por tanto.
 
- Los adultos educamos más con nuestros actos que con nuestras palabras, ya que nuestros hijos e hijas disponen antes de la capacidad de ver e interpretar éstos que de entender nuestros discursos y parrafadas moralistas. Aceptada esta premisa, si deseamos que un niño o niña adopte por costumbre saludar amigablemente a personas desconocidas, más que decírselo, tendremos que actuar así nosotros.
 
- Por otro lado, debemos comprender que a partir de cierta franja de edad los niños desarrollan un sanísimo reparo con respecto a los desconocidos: sanísimo diría yo porque indica que su estructura cognitiva les hace comprender que no son personas cercanas, que pueden entrañar cierto peligro y que es más prudente valorar y evaluar que lanzarse a "hacerse amigo" de cualquiera. Esto, que a algunos padres y madres tanto les preocupa por lo bien o mal que les pueda hacer quedar desde el punto de vista social, es un recurso valiosísimo del que disponen los niños para garantizar su propia seguridad: de nosotros depende, con nuestra actitud y reacciones, contextualizar la conducta del niño como normal, apropiada y hasta cierto punto deseable o procurar anular este "mecanismo de defensa", despreciando su derecho a ser selectiv@ con quiénes se relaciona y en qué modo lo hace. Pero seamos consecuentes: luego no les pidamos que "si un desconocido te ofrece chuches o que te vayas con él, resístete". Hace tiempo que le enseñamos que su voluntad puede y debe doblegarse siempre que un adulto así se lo indique.
 
- En tercer lugar, siempre repito a papis y mamis la importancia de pensar "a largo plazo", planteándose qué es lo que en realidad se desea conseguir, y actuar en consecuencia. Con respecto al saludo, podemos conseguir fácil y rápidamente que nuesttro hij@ pase por el más educado del barrio. Podemos sobornarle con halagos y adulaciones, emplear algún tipo de reforzamiento material para ser positivos (menos barato pero igualmente efectivo) o, si la situación nos apura mucho, amenazarle con privarle de algo -material o afectivo... "si no dices "Hola" me pongo muy triste"- o, castigarle . Pero...!Qué narices, seamos práctic@s!. Si le metemos un bofetón o un pellizco, seguro que obtenemos los "Holas" y "adioses" más perfectos y vocalizados. El vecino de enfrente se va contento a casa (o le importa un pimiento, a saber) y nosotros hemos quedado de escándalo. Pero... aparte de manipular la voluntad de un ser humano, aparte de imponer la nuestra, ¿qué hemos conseguido? A medio plazo tendremos un niño o niña que ha aprendido a fingir un agrado y una disposición que no es real, que actúa en contra de lo que le dictan sus tripas, que se comporta con una hipocresía típica del mundo adulto. Y cuando lo hace, le premiamos por ello. No creo que sea necesario justificar más por qué no estoy en absoluto de acuerdo con obligar a un niño a saludar a un desconocido, a besar si no desea hacerlo, a pedir perdón ni mil ejemplos más que me plantean con frecuencia y ante los cuales siempre manejo el mismo tipo de argumento, porque en realidad todo se reduce a lo mismo.
 
Podemos explicar... debemos explicar-conforme nuestros hijos e hijas se hacen mayores- , al tiempo que -FUNDAMENTAL- ejemplificar en qué consisten los convencionalismos sociales, de eso no cabe la menor duda. El ser humano es un ser social y si decide vivir en sociedad (libre es si lo desea de no hacerlo) ha de aprender a desarrollarse y comportarse en ella. Pero hacerlo no significa adiestrarles en el manejo de cuatro palabras carentes de sentido, vacías de sentimiento, para luego pueda creer que disponen de cierto beneplácito encubierto para comportarse como les venga en gana pudiendo desarrollar todo tipo de conductas poco prosociales. Si realmente queremos contribuir a la educación de nuestros pequeños y pequeñas, debemos transmitir con el ejemplo nuestra actitud positiva hacia las demás personas, la sonrisa sincera (la que sale de dentro), el aprecio y entusiasmo por lo bueno y bonito de la vida -ése que se transmite con el brillo de las pupilas-. Debemos ser ejemplo y esperar, así sí, como el que siembra, porque sabremos que la consecha del futuro será pura y honesta... que es lo que hoy hace más falta que nunca.
 
Debemos fomentar que se relacionen con los de enfrente con cariño cuando dicho sentimiento les surja de dentro. Y para eso un niño debe sentir amor, bienestar y respeto propio. Ése que su abuela le enseña cuando, ante el pellizco estomacal de la decepción adulta (quizás porque no le apeteció decir "buenos días", porque esa mujer no le gustaba, o aquel lugar le daba miedo) sabe valorar lo realmente importante y realizar una apuesta por el futuro: la de la confianza y el apoyo incondicional. Los mismos que consiguen que, día tras día, el mundo le parezca a aquel niño un lugar un poquito más bello... y más seguro.

domingo, 13 de enero de 2013

Comenzamos el año....


... ajetrada, la verdad. Pero soy de la idea de que el movimiento se demuestra andando, así que aunque agotada a mediados de mes como estamos todavía, estoy contenta por todo lo que ya está en marcha y lo que preveo va a iniciarse a lo largo de las próximas semanas.

De momento, mis amig@s de facebook ya sabéis que enero es el "mes de la educación sexual" para esta servidora (jejejeje):

- A los PAPIS Y MAMIS DEL CEI MONKEY os espero mañana día 14 de Enero para hablar del tema tomando en consideración la edad de vuestros peques (0-3). Retomamos así la escuela de madres y padres tras el parón navideño, aunque este mes tendremos únicamente una sesión. Ya en febrero continuaremos con el ritmo que venía siendo habitual hasta el momento. Recordad que podéis estar al tanto de la programación de las sesiones en la Web del Centro, y que el mismo día de celebración se os indica en el tablón de anuncios de la entrada. El horario, de 18 a 19 (19 y algo... jejejeje). Por favor, sed puntales: tenemos muchas cosas que contarnos para ponernos al día.

- Para aquell@s que estéis interesad@s en el abordaje de la Educación Sexual desde la Infancia a la Adolescencia, indicaros que el 22 de Enero estaré en el CC. Plaza de Armas impartiendo una sesión de ENTRADA LIBRE. El horario: de 17.15 a 18.45 aproximadamente (yo no tengo prisa alguna... :D). Disponéis de servicio de monitor para que mientras que "los mayores" charlamos "los peques" puedan pasar un rato entretenido. Para dudas, consultas, etc sobre esta actividad o alguna de las que organiza el Centro Comercial, podéis localizarlos en Facebook o en su Blog.


 Y por el momento eso es todo. Por el momento. Espero daros buenas nuevas en breve. Mientras tanto, ya sabéis dónde estoy ;). !Buenas noches!




sábado, 29 de diciembre de 2012

Reflexiones en la peluquería.

 
-"Puedes dejarlo llorar hasta 20 minutos, no le pasa nada. Lo digo porque yo lo he hecho y lo sé". - Comentaba una mamá A (18 meses) a otra B (6 meses) esta mañana en la peluquería.
-"Es que el papá dice que le da pena dejarla llorando". Replica B.
-"¿Pena? Pena tú, que tienes que trabajar al día siguiente". Contestaba la madre A.
- "También es que me siento culpable. La veo sólo un par de horas al día. Pero !es que se acostumbran a lo malo tan pronto!. Yo dejándola en su cuna todos los días por sistema y para una vez que la cojo, ahora quiere brazos". Plantea mamá B.
 
Las 10 de la mañana de un sábado es demasiado temprano para recibir tal bofetada de información, máxime si te dedicas a esto y lo único que querías era hacerte un simple corte de pelo. A los diez minutos, ambas madres comentan emocionadas el amplio despliegue de atracciones navideñas que la ciudad presenta este año, a dónde piensan llevar a sus peques y lo muchísimo que van a disfrutar. Realmente se las ve emocionadas.
 
Los quieren. De eso no me cabe la menor duda. Los adoran. Ambas coinciden en que es la mejor experiencia de sus vidas, lo que lo cambia todo, lo que las llena como personas. Y yo, entre punta y punta, entre capa de pelo y capa de pelo, no dejo de pensar en que hay algo que no me cuadra.
 
No saben lo que dicen. Les falta información, es la conclusión lógica. En algún momento escucharon -ambas de sus pediatras, me entero al rato- que "no puede ser" que con 6 meses no duerma sólo y de un tirón y que "ya puede ir leyéndose el "Duérmete niño" y están convencidas de que, como "es lo mejor", es lo que deben hacer. No me cabe otra cosa en la cabeza. Desconocen la otra versión de la historia, jamás han escuchado hablar de la teoría del apego, y asumen la creencia popular de que "si no tiene caca, ni sueño ni hambre no le pasa nada". Es así de sencillo. Si nadie les dice otra cosa, les plantea un "¿no has pensado que es posible que...?" con eso se quedarán. No nos confundamos... en el fondo piensan, honesta y sinceramente, que esa es la única verdad posible. No hay más opciones.
 
Recuerdo entonces la bofetada que aquella madre propinó a su hijo de apenas 2 años en pleno FIBES cuando, al ver a su padre coger el arco para tirar a diana, al niño le entró miedo y rompió a llorar desconsolado. Menuda bofetada, madre mía. Me dolió a mí. ¿Esa mujer no quiere a su hijo? Evidentemente no es la respuesta, seguro que lo adora. ¿Pensó en qué estaba haciendo y por qué? Casi seguro que no. Nos educan en la insensibilidad hacia el mundo, en la falta de empatía con el de enfrente... y si un adulto es complejo... la sensibilidad y la empatía que hay que desplegar ante un niño es puro arte.
 
¿O no? ¿Realmente es tan complicado? ¿O será que nos faltan los cuatro "chips" fundamentales para entrar en sintonía con nuestros hijos?. En plena #revoluciondelamor (Un gran ejemplo lo podéis encontrar aquí), con todo el mundo "en mis círculos" y lecturas habituales hablando de crianza con apego, respeto por los ritmos y necesidades infantiles, etc. me doy cuenta de que, si bien es cierto que cada vez más padres y madres se asoman a un "nuevo" modo de concebir la crianza, la tendencia mayoritaria sigue siendo la conductista.
 
Necesito que esta mujer pare de cortar ya, salir a la calle, tomar aire y organizar mis pensamientos. Hablar de cosas en las que estamos de acuerdo con gente con la que estamos de acuerdo no es en absoluto la solución. La demanda está en la calle. Puede que los adultos no sepan que necesitan escuchar, aunque sólo sea por una vez, otra cosa. Pero sus hijos e hijas están intentando hacerse oir... y por lo visto chillar en "idioma bebé" se soluciona cerrando la puerta.
 
No pienso decirle a nadie cómo debe criar a sus hijos. Pero de ahora en adelante, voy a buscar por todos los medios posibles, la manera de llegar a esas otras mamis y papis que sólo tienen una versión... para, aunque sólo sea por una vez, tratar de razonarles la otra.
 
No dejaré de decirlo nunca: tener hij@s es un privilegio tan grande, que me apena enormemente que alguien pueda no disfrutarlo como quisiera, por "vete tú a saber qué motivos".
 
Porque... ¿estamos segur@s de conocer nuestros motivos a la hora de educar a nuestros hij@s?


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LINKS DE INTERES SOBRE LA #REVOLUCIONDELAMOR

Ramón Soler y Elena Mayorga: La nueva revolución
Mireia Long: El viernes no se acaba el mundo
Elvis Canino: La revolución maternal
Alejandro Busto: La única revolución posible
Pilar Martínez Álvarez: Re-evolución: una revolución maternal
Leslie Power: La revolución del amor en redes y Es hora de una revolución del amor
Mª Pilar Gómez San Miguel: Cambiar el mundo con la revolución de la crianza

 

viernes, 21 de diciembre de 2012

Clementinas y Clementinos... la historia de los juguetes.

En los talleres sobre juego infantil much@s padres y madres se sorprenden cuando les planteo que lo importante no es el juguete en sí, sino toooodo lo que un niño o niña puede hacer de él. Por eso, alternativas a las compras tradicionales como el trueque o la venta de segunda mano son una opción ideal para hacer provisión de juguetes al tiempo que inculcamos a nuestros peques valores tales como la conciencia medioambiental, reutilización/reciclaje, solidaridad, etc.
 
Cada vez abundan más opciones de este tipo en nuestra ciudad en forma de encuentros, mercadillos, tiendas creadas al efecto o puestos de recogida y venta solidaria. ¿Para qué lo voy a negar? Estoy encantada. Conforme te habitúas a este nuevo modo de plantearte el mundo del juego y juguete te "enganchas" más: las cosas se ven y se disfrutan de otro modo, creo que muy al estilo de como lo hacen nuestros niños. Las posesiones ya no son bienes estancos con finalidad en sí mismas ("tener" para "ser"), sino un modo transitorio de satisfacer una necesidad que, como si de un río se tratase, trae a nosotros ciertas cosas y al mismo río devuelve otras. Todo resulta especialmente liviano, relajado... útil de mil maneras...yo diría que, simplemente, especial.

Esta mañana el peque y yo hemos estado en el Árbol Solidario de Plaza de Armas. Nuestra misión: montar el stand, recoger los juguetes que nos quieran traer y venderlos al simbólico precio de 1€, cuyos beneficios irán destinados a Duchenne Parent Proyect y Tal como eres, dos asociaciones sevillanas para las cuales toda ayuda es poca. Explicarle a un niño pequeño que aquellos juguetes no son para él sino para vender no ha sido tarea sencilla -2 y medio son pocos años aún para comprender el concepto en su totalidad, sobre todo cuando aún está tratando de digerir el de posesión...jejeje-. Pero soy de la idea de que los niños acaban por interiorizar como normal aquello que ven, y lo mismo que poco a poco comprende eso de "trocar", sé que no tardará mucho en enteder esto. Me gusta la idea porque bajo estas premisas siento como se prolonga la libertad con la que nacemos y que en pocos años merma estrepitosamente bajo el yugo del consumo (entre otros... para qué entrar en reflexiones más profundas a estos horas). Todos somos un poco Clementina, le diría yo a A.Turín, cuestiones de género a un lado: cargados de "chascas" inservibles que cuestan dinero, roban tiempo, ocupan sitio y nos impiden caminar con alegría. Me fascina poder pensar que, de algún modo, fomentando este tipo de iniciativas podemos evitar parte de esta carga adquirida a nuestros pequeños. No tanto por reducir lo material, sino por educar en otra forma de pensar menos autoesclavizante.
 
Llegó, montó mesas y sillas, preguntó unas mil veces "¿Ahora qué hacemos?" y "¿¿Puedo ayudar???". Y pasó las tres horas restantes haciéndome compañía, paseando a una muñeca vestida de comuníon en su carrito, cogiendo sonajeros para hacerla dormir, montando puzzles en equipo y observando a gente bienintencionada traer regalos, llevarse otros... todo por el simbólico -pero tan tan necesario- precio de 1€. ¿Qué os puedo decir que no se desprenda ya de mis palabras? Parece que va una haciendo un favor y sin embargo el favor se lo hacen a ella. La experiencia que mi peque se ha llevado, la que me he llevado yo, no tiene precio alguno. Será el cambio de ciclo del que hablaban los Mayas, quién sabe: pero hoy mis argumentos habituales retornan renovados y con las pilas bien puestas.
 
 
 
 
Quien no ha visto a un niño/a desprenderse de uno de "sus tesoros" y recibir otro ajeno con la naturalidad y sencillez como he visto hoy yo hacerlo al mío... tiene una "deuda pendiente" en su aprendizaje adulto, me atrevería a afirmar. Porque los mayores también tenemos mucho de lo que aprender... y por el momento la vida me confirma día a día que los peques son maestros de valor incalculable.
 
 
PD; hasta el 5  de enero de 2013, voluntari@s de mañana y/o tarde se agradecen enormemente. Más info:
 


OTRAS INICIATIVAS QUE OS PUEDEN INTERESAR:


Trueque adulto/infantil
https://www.facebook.com/mercadodetrueque.laplaza?ref=ts&fref=ts

Compra 2ª mano:
https://www.facebook.com/Ecopeque/212238492203007?fref=ts

En la Biblioteca Infanta Elena se organizan ventas benéficas de libros, consultar programación.

Creación de los propios juguetes, reutilización, reciclaje:






Manualidades infantiles http://www.manualidadesinfantiles.org

 

¿SUGERENCIAS?
!GRACIASSSSSS!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Ni se compra ni se vende.

 
Uno de los retos a los que día a día nos enfrentamos quienes trabajamos en asesoría es el de ponernos en los zapatos del de enfrente, sean o no de la misma talla que los nuestros, del estilo que habitualmente solemos calzar o de nuestro agrado personal. Durante muchos años una entrena la mente para hacer esto hasta que, un buen día, comprende que el único modo del que se puede hacer en realidad es empleando el corazón, digan lo que digan los libros de teoría. No puedes olvidar tu posición como asesora, no puedes mezclar... pero tampoco escuchar impasible lo que te cuentan, porque entonces entiendes, pero no comprendes.
 
Cuando comprendes, es más sencillo hablar. Sabes cómo ayudar. Lo ves todo más claro... la persona que tienes enfrente se te desvela tal y como es y en un "tú a tú" el camino es más productivo... aunque no necesariamente más sencillo.
 
Supongo que como a casi todos nosotros, me preocupa la situación que estamos viviendo a nivel económico y social. Bueno, en realidad a muchos otros niveles, pero este post versa sobre el primer aspecto y de momento "leeremos hasta ahí". Y me preocupa también comprobar cómo este día a día que vivimos como país se plasma en consulta en problemas que antaño quizás no existían. Familias que pasan poco o ningún tiempo juntas a pesar de dormir bajo el mismo techo, madres y padres que ejercen su labor con escasas o nulas redes de apoyo y/o consejo, constantes sentimientos de culpa sobre "lo que he hecho, no he hecho o dejado de hacer" durante la crianza porque "fulano dice tal y mengano cual". Diría yo que nunca ser padre o madre fue psicológicamente tan complicado. 
Pero, de toda la marabunta de cuestiones que con frecuencia trabajo, esta semana, no sé por qué -puede que por la cercanía de Navidades, Reyes y demás-, no dejo de pensar en uno de los últimos temas que me plantearon: Quisiera darle todo, pero no puedo.
 
¿Qué supone para un hijo o hija que "se lo den todo"? ¿En qué consiste exactamente eso? ¿Es obligación de padres y madres "darle todo a sus hijos"? Ante temas así, es cuando lo de "ponerse los zapatos del otro" se vuelve imprescindible, porque a veces creemos estar hablando de lo mismo cuando definitivamente no es así. Mis argumentos, expuestos en escasas frases:
 
- Los padres, las madres, ESTAMOS OBLIGADOS  a darle todo a nuestros hijos. Todo nuestro cariño, amor, respeto, comprensión y apoyo.
- Por lo general, afortunadamente, NO LO TOMAMOS COMO UNA OBLIGACIÓN, nos sale "de dentro" y lo hacemos gustosos. A veces con más paciencia y tino, otras veces a trancas y barrancas, pero !qué le vamos a hacer!: también somos humanos y como tales a menudo metemos la pata.
- Una vez satisfechas las necesidades más básicas en lo referente a lo material ES ESO Y SÓLO ESO lo que realmente hace felices a nuestros hijos. Lo que más demandan de nosotros. Por lo que realmente sufren si carecen de ello.
 
Con todo lo básicas que puedan parecer estas últimas líneas, tras hora y media de razonamiento y explicación, aún dudo de su aquellos padres comprendieran realmente que el problema de su hijo no era que, por culpa de la crisis, no le pudiesen comprar un regalo cada vez que él señalase con el dedo. Yo les hablaba de afecto y casi simultáneamente experimentaba cómo ellos me devolvían su ansiedad y frustración por carecer de dinero... o de todo el dinero que deseaban. Me pedían un consejo sobre cómo atajar sus problemas con la crianza y parecían no querer/poder ver que la demanda que estaban pasando por alto era la más auténtica, sincera y pura que puede hacer un ser humano: la del amor. Eso no hay cartera que lo asegure, ni banco que lo embargue... siempre y cuando seamos capaces de trascender de lo negativo del momento (que no es poco para muchas familias, y más con las Navidades pisándonos los talones) y separar lo esencial de lo accesorio.
 
Como decía la canción "El cariño verdadero, ni se compra ni se vende". Y no se me ocurre expresión más acertada cuando de un niño/a se trata.
Algunas veces... muchas veces...com éste y otros temas... creo que somos los adultos los que debemos revisar nuestra escala de valores antes de asignarle un problema a un niño. Quizás estamos perdiendo la oportunidad de disfrutar de uno de los mayores regalos que nos da la vida -la maternidad, la partenidad- por nuestros propios complejos.