viernes, 8 de febrero de 2013

Sobre mí

 
Mi nombre es Carmen, tengo 32 años y soy mamá de un peque de casi 3. También licenciada en psicología, máster en sexología (terapia sexual, de pareja y ed.sexual) y recursos humanos, experta en e-learning, formadora de formadores... Me he especializado en educación a lo largo de tooodos estos años desde que finalicé mi formación universitaria, tanto desde el punto de vista teórico como desde la práctica: en consulta, en grupos de estudio, como asesora personal/educativa, ponente y docente con diversos colectivos...
 
Pero sobre todo, soy mamá.
 
Hoy en día parece que para muchas mujeres supone un temor el que su aspecto "más animal" (el más biológico y menos racional, el de la maternidad) eclipse su posición como miembros "activos y útiles" de la sociedad: el de mujeres independientes y trabajadoras. En parte lo comprendo. Por un lado porque han sido muchos los años de lucha y revindicación para colocarnos donde estamos (!y los que quedan!) y persiste la sensación de que no se puede bajar la guardia- sensación por otra parte fudamentada, no lo discuto. Por la otra, porque "ser mamá", con mucho de lo que ello implica en ocasiones (trabajo doméstico, labores de atención y cuidado) no está económicamente recompensado. Y todo lo que el sistema productivo decida no abonar, parece como si no existiese o tuviese valor. Afortunadamente este último punto parece que va progresando hacia el cambio, en ello estamos y a ello una pretende contribuir. Pero ¿qué queréis que os diga?: para mí ser mamá es lo mejor que me ha pasado en el mundo, y eso no hay título que lo iguale. Quizás por eso, junto a todo mi currículum, primo lo fundamental:
 
En el momento en el que me convertí en madre, dudé. Y cuestioné casi todo lo aprendido, y desterré libros, y folios de apuntes. Eliminé las cosas "que me chirriaban" y las sustituí por nuevas lecturas, enfoques y prácticas. Y poco a poco, sigo en ello, el mejor maestro que he tenido me enseñó -y me enseña- que es posible hacer de mis dos profesiones una sóla: sin complejos ni conflictos. Porque sólo quien es mami (o papi) comprende el abismo tan tremendo que existe a veces entre lo que un experto "estudiado" te cuenta y lo que la realidad de la maternidad te muestra.
 
Aquí estoy yo, por tanto, para ofrecer mi contribución al mundo. Para enseñar lo que aprendí y voy aprendiendo a quien pueda servirle. Y para continuar creciendo, porque este trabajo, el de la vida, no se termina hasta el momento en que te mueres.
 
 
Binevenid@s.

Mi agenda


jueves, 7 de febrero de 2013

La Gatita Lulú y una servidora ;)




El martes 19 de Febrero,
tenemos una cita en "La gatita Lulú"
 

Y tal y como os adelantaba hace un par de días, aquí está, recién salidito del horno como quien dice, el cartel que anuncia el inicio de mi colaboración con "La Gatita Lulú" , una casa de juguetes educativos de lo más acogedora y donde -de la mano de Elena, su encantadora anfitriona- seguro os sentiréis muy pero que muy a gusto.
 
El taller de febrero será el primero de varios que realizaré en formato cortito y práctico, a fin de compatibilizarlos con los estreses semanales que arrastramos siempre las mamis y los papis. En él, ubicaremos al juego infantil en la posición que le corresponde: el de un magnífico instrumento de aprendizaje para la vida.
 
Espero que lo disfrutéis, que os enriquezcáis... y que me enseñéis. Porque no hay día que no aprenda gracias a vosotr@s.
 
!Un fuerte abrazo!

martes, 5 de febrero de 2013

... y comienza Febrero.

 
Porque para mí Febrero comienza hoy, literalmente. Tras varias semanas ultimando proyectos, evaluaiones, presentaciones y un largo etcétera, vuelvo a ser yo "al 100%" e inauguro el mes con las miras puestas en las próximas iniciativas y actividades. Os adelanto que en breve volveré con talleres y charlas presenciales y gratuitos en los que podremos compartir ideas y vivencias sobre la paternidad/maternidad. En cuanto me pasen el cartel correspondiente os anunciaré "en primicia" las fechas y temas, por si es de vuestro interés y podemos coincidir en alguno.
 
Mientras tanto, recordaros a las mamis y papis del CEI Monkey que el lunes 11 regreso de "mis vacaciones" (como imaginaréis, de vacaciones poco... jejeje) y tenemos una nueva cita en la Escuela de padres y madres. Antes y después estoy disponible para tutorías, avisad a las seños o a dirección si queréis que charlemos un rato. En cualquier caso, 18 horas, "Ed. Sexual segunda parte" y cuantos temas os interesen, ya sabéis.
 
!Nos vemos!
 
 
 

lunes, 21 de enero de 2013

Lo que se siembra, se recoge.

 
En relación a las "normas de educación" en los niños, hablaba no hace mucho con una abuela en torno a la importancia de que se les insistiera en decir "Hola" o "Buenos días" y "Adiós" al interactuar con desconocidos. Contextualicemos el caso: niño de 3 años, en la típica fase de "no te conozco de nada, te miro muy serio y de reojo al menos diez minutos y luego lo mismo soy tu amigo para toda la vida... o no".
 
Pues no estoy de acuerdo. No debería insistírsele, y mucho menos obligarle ni reprobarle si decide no saludar. Es más: si queremos ahorrarnos el mal rato de ver "nuestro honor adulto" puesto en entredicho, mejor ni ponerlo en el compromiso del saludo. Así, todos tan felices.
 
Sí creo, firmemente, en que lo que me decía aquella abuela: "es que lo que se siembra se recoge". Pero, lo mismo que esa frase sería aplicable a los buenos modales (si eres educado con los demás, lo serán contigo), lo es para la educación de nuestros hijos e hijas (si respetas al niño en su individualidad y deseos, aprenderá a respetar a los otros en su individualidad y deseos). Creo que es cuestión de, convencionalismos y discursos "políticamente correctos" aparte, pensar en qué hacemos, por qué, y qué pretendemos conseguir en nuestra labor como padres/madres (o abuel@s, en este caso). Varias cuestiones, por tanto.
 
- Los adultos educamos más con nuestros actos que con nuestras palabras, ya que nuestros hijos e hijas disponen antes de la capacidad de ver e interpretar éstos que de entender nuestros discursos y parrafadas moralistas. Aceptada esta premisa, si deseamos que un niño o niña adopte por costumbre saludar amigablemente a personas desconocidas, más que decírselo, tendremos que actuar así nosotros.
 
- Por otro lado, debemos comprender que a partir de cierta franja de edad los niños desarrollan un sanísimo reparo con respecto a los desconocidos: sanísimo diría yo porque indica que su estructura cognitiva les hace comprender que no son personas cercanas, que pueden entrañar cierto peligro y que es más prudente valorar y evaluar que lanzarse a "hacerse amigo" de cualquiera. Esto, que a algunos padres y madres tanto les preocupa por lo bien o mal que les pueda hacer quedar desde el punto de vista social, es un recurso valiosísimo del que disponen los niños para garantizar su propia seguridad: de nosotros depende, con nuestra actitud y reacciones, contextualizar la conducta del niño como normal, apropiada y hasta cierto punto deseable o procurar anular este "mecanismo de defensa", despreciando su derecho a ser selectiv@ con quiénes se relaciona y en qué modo lo hace. Pero seamos consecuentes: luego no les pidamos que "si un desconocido te ofrece chuches o que te vayas con él, resístete". Hace tiempo que le enseñamos que su voluntad puede y debe doblegarse siempre que un adulto así se lo indique.
 
- En tercer lugar, siempre repito a papis y mamis la importancia de pensar "a largo plazo", planteándose qué es lo que en realidad se desea conseguir, y actuar en consecuencia. Con respecto al saludo, podemos conseguir fácil y rápidamente que nuesttro hij@ pase por el más educado del barrio. Podemos sobornarle con halagos y adulaciones, emplear algún tipo de reforzamiento material para ser positivos (menos barato pero igualmente efectivo) o, si la situación nos apura mucho, amenazarle con privarle de algo -material o afectivo... "si no dices "Hola" me pongo muy triste"- o, castigarle . Pero...!Qué narices, seamos práctic@s!. Si le metemos un bofetón o un pellizco, seguro que obtenemos los "Holas" y "adioses" más perfectos y vocalizados. El vecino de enfrente se va contento a casa (o le importa un pimiento, a saber) y nosotros hemos quedado de escándalo. Pero... aparte de manipular la voluntad de un ser humano, aparte de imponer la nuestra, ¿qué hemos conseguido? A medio plazo tendremos un niño o niña que ha aprendido a fingir un agrado y una disposición que no es real, que actúa en contra de lo que le dictan sus tripas, que se comporta con una hipocresía típica del mundo adulto. Y cuando lo hace, le premiamos por ello. No creo que sea necesario justificar más por qué no estoy en absoluto de acuerdo con obligar a un niño a saludar a un desconocido, a besar si no desea hacerlo, a pedir perdón ni mil ejemplos más que me plantean con frecuencia y ante los cuales siempre manejo el mismo tipo de argumento, porque en realidad todo se reduce a lo mismo.
 
Podemos explicar... debemos explicar-conforme nuestros hijos e hijas se hacen mayores- , al tiempo que -FUNDAMENTAL- ejemplificar en qué consisten los convencionalismos sociales, de eso no cabe la menor duda. El ser humano es un ser social y si decide vivir en sociedad (libre es si lo desea de no hacerlo) ha de aprender a desarrollarse y comportarse en ella. Pero hacerlo no significa adiestrarles en el manejo de cuatro palabras carentes de sentido, vacías de sentimiento, para luego pueda creer que disponen de cierto beneplácito encubierto para comportarse como les venga en gana pudiendo desarrollar todo tipo de conductas poco prosociales. Si realmente queremos contribuir a la educación de nuestros pequeños y pequeñas, debemos transmitir con el ejemplo nuestra actitud positiva hacia las demás personas, la sonrisa sincera (la que sale de dentro), el aprecio y entusiasmo por lo bueno y bonito de la vida -ése que se transmite con el brillo de las pupilas-. Debemos ser ejemplo y esperar, así sí, como el que siembra, porque sabremos que la consecha del futuro será pura y honesta... que es lo que hoy hace más falta que nunca.
 
Debemos fomentar que se relacionen con los de enfrente con cariño cuando dicho sentimiento les surja de dentro. Y para eso un niño debe sentir amor, bienestar y respeto propio. Ése que su abuela le enseña cuando, ante el pellizco estomacal de la decepción adulta (quizás porque no le apeteció decir "buenos días", porque esa mujer no le gustaba, o aquel lugar le daba miedo) sabe valorar lo realmente importante y realizar una apuesta por el futuro: la de la confianza y el apoyo incondicional. Los mismos que consiguen que, día tras día, el mundo le parezca a aquel niño un lugar un poquito más bello... y más seguro.

domingo, 13 de enero de 2013

Comenzamos el año....


... ajetrada, la verdad. Pero soy de la idea de que el movimiento se demuestra andando, así que aunque agotada a mediados de mes como estamos todavía, estoy contenta por todo lo que ya está en marcha y lo que preveo va a iniciarse a lo largo de las próximas semanas.

De momento, mis amig@s de facebook ya sabéis que enero es el "mes de la educación sexual" para esta servidora (jejejeje):

- A los PAPIS Y MAMIS DEL CEI MONKEY os espero mañana día 14 de Enero para hablar del tema tomando en consideración la edad de vuestros peques (0-3). Retomamos así la escuela de madres y padres tras el parón navideño, aunque este mes tendremos únicamente una sesión. Ya en febrero continuaremos con el ritmo que venía siendo habitual hasta el momento. Recordad que podéis estar al tanto de la programación de las sesiones en la Web del Centro, y que el mismo día de celebración se os indica en el tablón de anuncios de la entrada. El horario, de 18 a 19 (19 y algo... jejejeje). Por favor, sed puntales: tenemos muchas cosas que contarnos para ponernos al día.

- Para aquell@s que estéis interesad@s en el abordaje de la Educación Sexual desde la Infancia a la Adolescencia, indicaros que el 22 de Enero estaré en el CC. Plaza de Armas impartiendo una sesión de ENTRADA LIBRE. El horario: de 17.15 a 18.45 aproximadamente (yo no tengo prisa alguna... :D). Disponéis de servicio de monitor para que mientras que "los mayores" charlamos "los peques" puedan pasar un rato entretenido. Para dudas, consultas, etc sobre esta actividad o alguna de las que organiza el Centro Comercial, podéis localizarlos en Facebook o en su Blog.


 Y por el momento eso es todo. Por el momento. Espero daros buenas nuevas en breve. Mientras tanto, ya sabéis dónde estoy ;). !Buenas noches!




sábado, 29 de diciembre de 2012

Reflexiones en la peluquería.

 
-"Puedes dejarlo llorar hasta 20 minutos, no le pasa nada. Lo digo porque yo lo he hecho y lo sé". - Comentaba una mamá A (18 meses) a otra B (6 meses) esta mañana en la peluquería.
-"Es que el papá dice que le da pena dejarla llorando". Replica B.
-"¿Pena? Pena tú, que tienes que trabajar al día siguiente". Contestaba la madre A.
- "También es que me siento culpable. La veo sólo un par de horas al día. Pero !es que se acostumbran a lo malo tan pronto!. Yo dejándola en su cuna todos los días por sistema y para una vez que la cojo, ahora quiere brazos". Plantea mamá B.
 
Las 10 de la mañana de un sábado es demasiado temprano para recibir tal bofetada de información, máxime si te dedicas a esto y lo único que querías era hacerte un simple corte de pelo. A los diez minutos, ambas madres comentan emocionadas el amplio despliegue de atracciones navideñas que la ciudad presenta este año, a dónde piensan llevar a sus peques y lo muchísimo que van a disfrutar. Realmente se las ve emocionadas.
 
Los quieren. De eso no me cabe la menor duda. Los adoran. Ambas coinciden en que es la mejor experiencia de sus vidas, lo que lo cambia todo, lo que las llena como personas. Y yo, entre punta y punta, entre capa de pelo y capa de pelo, no dejo de pensar en que hay algo que no me cuadra.
 
No saben lo que dicen. Les falta información, es la conclusión lógica. En algún momento escucharon -ambas de sus pediatras, me entero al rato- que "no puede ser" que con 6 meses no duerma sólo y de un tirón y que "ya puede ir leyéndose el "Duérmete niño" y están convencidas de que, como "es lo mejor", es lo que deben hacer. No me cabe otra cosa en la cabeza. Desconocen la otra versión de la historia, jamás han escuchado hablar de la teoría del apego, y asumen la creencia popular de que "si no tiene caca, ni sueño ni hambre no le pasa nada". Es así de sencillo. Si nadie les dice otra cosa, les plantea un "¿no has pensado que es posible que...?" con eso se quedarán. No nos confundamos... en el fondo piensan, honesta y sinceramente, que esa es la única verdad posible. No hay más opciones.
 
Recuerdo entonces la bofetada que aquella madre propinó a su hijo de apenas 2 años en pleno FIBES cuando, al ver a su padre coger el arco para tirar a diana, al niño le entró miedo y rompió a llorar desconsolado. Menuda bofetada, madre mía. Me dolió a mí. ¿Esa mujer no quiere a su hijo? Evidentemente no es la respuesta, seguro que lo adora. ¿Pensó en qué estaba haciendo y por qué? Casi seguro que no. Nos educan en la insensibilidad hacia el mundo, en la falta de empatía con el de enfrente... y si un adulto es complejo... la sensibilidad y la empatía que hay que desplegar ante un niño es puro arte.
 
¿O no? ¿Realmente es tan complicado? ¿O será que nos faltan los cuatro "chips" fundamentales para entrar en sintonía con nuestros hijos?. En plena #revoluciondelamor (Un gran ejemplo lo podéis encontrar aquí), con todo el mundo "en mis círculos" y lecturas habituales hablando de crianza con apego, respeto por los ritmos y necesidades infantiles, etc. me doy cuenta de que, si bien es cierto que cada vez más padres y madres se asoman a un "nuevo" modo de concebir la crianza, la tendencia mayoritaria sigue siendo la conductista.
 
Necesito que esta mujer pare de cortar ya, salir a la calle, tomar aire y organizar mis pensamientos. Hablar de cosas en las que estamos de acuerdo con gente con la que estamos de acuerdo no es en absoluto la solución. La demanda está en la calle. Puede que los adultos no sepan que necesitan escuchar, aunque sólo sea por una vez, otra cosa. Pero sus hijos e hijas están intentando hacerse oir... y por lo visto chillar en "idioma bebé" se soluciona cerrando la puerta.
 
No pienso decirle a nadie cómo debe criar a sus hijos. Pero de ahora en adelante, voy a buscar por todos los medios posibles, la manera de llegar a esas otras mamis y papis que sólo tienen una versión... para, aunque sólo sea por una vez, tratar de razonarles la otra.
 
No dejaré de decirlo nunca: tener hij@s es un privilegio tan grande, que me apena enormemente que alguien pueda no disfrutarlo como quisiera, por "vete tú a saber qué motivos".
 
Porque... ¿estamos segur@s de conocer nuestros motivos a la hora de educar a nuestros hij@s?


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LINKS DE INTERES SOBRE LA #REVOLUCIONDELAMOR

Ramón Soler y Elena Mayorga: La nueva revolución
Mireia Long: El viernes no se acaba el mundo
Elvis Canino: La revolución maternal
Alejandro Busto: La única revolución posible
Pilar Martínez Álvarez: Re-evolución: una revolución maternal
Leslie Power: La revolución del amor en redes y Es hora de una revolución del amor
Mª Pilar Gómez San Miguel: Cambiar el mundo con la revolución de la crianza