sábado, 17 de mayo de 2014

La buena comunicación con l@s hij@s. Escuela de familias en la EI "La Casita" (Sevilla Este)


  Creo que una de las cosas que más me llena de mi trabajo es la oportunidad que me brinda casi todas las semanas de compartir reflexiones con grupos de madres y padres. Algunos, grupos fijos, otros, más o menos esporádicos. Pero de todos acabo saliendo con una sensación de riqueza personal que no puedo dejar de agradecer. Porque si bien es cierto que cuando acuden a mí lo hacen como profesional y "experta" en la materia, no hay nada como lo que se trabaja y aprende en interacción con otr@s. Y yo vivo en continuo aprendizaje gracias a todas esas amigas y amigos.


Un fuerte abrazo para todos ellos/as, y en particular para l@s que me acompañaron ayer tarde en la EI "La Casita I", de Sevilla Este. Algun@s ya estuvieron conmigo trabajando "Juego y Juguete" las pasadas Navidades. Otr@s, han sido nuevas incorporaciones que vienen como siempre, a enriquecer nuestros encuentros. A tod@s ell@s, muchas gracias.


¡Espero volver a veros pronto!







jueves, 15 de mayo de 2014

Próximas sesiones gratuitas para padres y madres.


El curso escolar llega a su fin, los primeros calores comienzan a apretar y, antes de iniciar el parón veraniego, aprovechamos la energía solar para emprender una nueva iniciativa.

De la mano de los amigos de Andalucía para Niños tendrán lugar próximamente sesiones gratuitas de escuelas de familias en diferentes municipios de la provincia de Sevilla y en las que espero poder contar con tod@s vosotr@s.

Aquí lleváis el primero de los carteles. 23 de mayo, CEI El Jardín de los Sueños, en Coria del Río.

Nos vemos allí! ;)



viernes, 28 de marzo de 2014

No somos mercancía... el peligro de las etiquetas.

 
Porque tod@s somos blanco y negro, ying y yang, sol y luna... Las etiquetas encasillan y nos impiden mostrar al completo nuestra esencia como personas. No existen etiquetas positivas; no si con ellas dejamos de ser nosotros para acabar siendo víctimas de las expectativas. Y tú... ¿recuerdas cuál era/es la tuya y cómo condiciona tu manera de ser, sentir o actuar?
 
 
 

miércoles, 12 de marzo de 2014

El arte mágico de educar a tus hijos/as. Programa Beneduca.

 
!Buenos días a tod@s!!! Comienzo la jornada dejándoos aquí información sobre los talleres que a partir de la semana próxima impartiré en Benacazón junto a los amigos de Sevilla para niños, como parte del Programa Beneduca.
 
Dicho programa se encuentra orientado a la prevención, seguimiento y control del absentismo escolar, así como atención al alumnado inmigrante mediante actuaciones de diversa índole.
 
En el trabajo con familias, una servidora será la encargada de poner su particular granito de arena. !Encantada de colaborar con el Ayuntamiento en una iniciativa tan bonita y necesaria!
 
Para más información, podéis consultar aquí todos los datos y actividades del Programa.
 
 
 

jueves, 6 de marzo de 2014

El mundo en el que no todo es fabuloso. Legoreflexión.

 
Si hay una frase que circula de madres a padres (o de padres o madres, o...) en el momento en el que un peque entra a formar parte de la familia es esa de "menudo lote de cantajuegos te vas a dar!!!". Enseguida hay quien refiere que su hij@ se pasó más de dos meses viendo a todas horas la misma película y que un@, por no tener más remedio, acabó sabiéndose hasta los diálogos de "Frozen". Aún recuerdo la época que tuvimos con "Monstruos S.A". O la racha "Toy Story 2". En fin, como suele decirse : "quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Todo tiene su razón en esta vida. Aunque la entrada de hoy no es para reflexionar en torno a eso.
 
Y es que los dibujos animados se asocian a los niños como lo hacen los cuentos infantiles, las tardes de parque, las rodillas arañadas y el pan con nocilla. Reconozco que acabé tan harta de cantajuegos que los tengo escondidos, aun cuando por la naturaleza de mi trabajo los encuentre hasta en la sopa. La literatura infantil no, esa me fascina. Desde la originalidad y profundidad de algunos textos a esas estupendas ilustraciones. Y las películas... dan mucho que pensar, sinceramente.
 
No entraré aquí a analizar la conveniencia de ver o no la tele, la importancia de restringir horarios, seleccionar contenido, etc. En alguna ocasión ha salido el tema a colación en mi muro de facebook y puede que en algún momento la traiga aquí. Simplemente, no quería quedarme con las ganas de reflexionar en voz alta, y creo que es un excelente espacio para ello, sobre cómo de un tiempo a esta parte encuentro algunas películas cargadas de un mensaje directo al corazón del mundo adulto. Que sí, que a los peques les gustan. Pero a buen entendedor pocas palabras bastan. Y si eres padre o madre y sales de la "legopelícula" totalmente indiferente, es que en algún momento te has perdido.
 
Dicen los entendidos que destripar una película o serie es hacer "spoil" y nada más lejos de mi intención. Hace dos semanas que estuvimos en el cine y desde entonces llevo dándole vueltas a lo mucho que me impactó la última parte de la misma. El comienzo, flojillo, o sería que aún no había aterrizado en la sala. Desarrollo y nudo,  decente, todo amenizado con muchos ladrillos encajables, ruedas y pivotes que, por qué no reconocerlo, son nuestra gran afición en las tardes de juego familiar. El peque alucinado en su butaca: increíble lo que le fascina la gran pantalla desde incluso antes de cumplir un añito de vida: casi ni respira. Pero fue llegar al desenlace y a mí se me abrieron los ojos como platos: una mezcla alucinantemente rebuscada de Matrix en estado puro y... bofetón de realidad sociocultural al canto. Hasta aquí puedo leer.
Que conste que los de Lego no me pagan comisión por escribir esta entrada (jejejeje). Pero si sois papis y mamis de mentes inquietas y propósito de mejora... yo me la apuntaba en la lista de cosas pendientes.
 
Batiburrillo "legomegablockmarcalacabra" resultante
de una de nuestras tardes de juego. Cuando se trata de
creatividad !todo vale! ;)
Tratando de olvidar que soy una adulta, mirándonos desde fuera, siento algo de penita. La gran mayoría de los papis y mamis de hoy somos niños y niñas incompletos en alguna medida: quizás crecimos demasiado pronto. O con necesidades no del todo satisfechas, tal vez poco aceptadas, censuradas o con heridas no cerradas. Tampoco vamos a montar un drama, pero es importante ser conscientes de ello (como expléndidamente muestra mi amiga Carmen aquí), porque de un modo u otro afecta a nuestro modo de comportarnos como progenitores. Somos seres con nuestra propia mochila experiencial... y anda que no "canta" la mochila en casi todo lo que hacemos o cómo lo hacemos!
 
¿Qué utilidad puede tener esto? Autoconocerse, autoaceptarse, autoperdonarse.... crecer. Cualquiera de estas cosas, todas a la vez. Ninguna. Cada cual paga su entrada y se lleva de la sala lo que quiere o lo que puede.
Lo que sí tengo claro es que si quieres disfrutar como un niño cuando juegas, sólo hay una regla: no existen reglas.
 
A ver cuánto nos lleva aprender a desaprender ciertas cosas.

 
 
 

viernes, 17 de enero de 2014

La pequeña saboteadora que una lleva dentro


Como es de esperar todo el mundo, sin excepción, que acude a mí buscando orientación o asesoría, trae una máxima consigo: "Quiero cambiar las cosas, quiero sentirme mejor, quiero desprenderme de esto que me oprime". Es un gran paso. Enorme. Y no dejo de felicitar a quien un día decide que desea dejar de sentirse mal, de ser arrastrad@ por los acontecimientos y coger el timón de sus circunstancias, tratando de reorientar el barco hacia donde realmente desea llegar. Sin ese primer paso, el de la consciencia y la determinación de cambio, no podría hacerse nada.

Pero no es suficiente. A lo largo del proceso de mejora, casi siempre surge una constante. Se aprencian mejoras, muchas mejoras: cambios de perspectiva y enfoque, de actitud, de ánimo. Y sin embargo, cuando todo parece estar orientado al éxito, se produce un bloqueo, un "siento que no avanzo y no sé por qué". A escasos metros de alcanzar la meta, con todo tan claro y tanto entusiasmo, algo se detiene y mi interlocutor(a) me mira buscando respuestas. Comprendo que desde dentro no se ve tan claramente. Desde fuera casi siempre se observa con una claridad impresionante: el pequeño saboteador, la pequeña saboteadora que llevamos dentro ha hecho aparición en escena. Y ahora toca lo más difícil: aprender a convivir con ella.

Influenciados quizás por el entorno cultural en el que nos criamos y desenvolvemos, por las creencias que nos rodean y nuestro modo de concebir la vida, la felicidad y nuestro derecho a ella, gran parte de nosotros crecemos anhelando una existencia que, un resquicio potente e interno de nosotros, se empeña en rehuir. En ocasiones porque de ciertas circunstancias, aunque duras y explícitamente odiosas, obtenemos algún tipo de beneficio o ganancia que de algún modo, aunque sea trágico, nos compensa no abandonar. En otras ocasiones, no necesariamente excluyentes a las primeras, porque no nos sentimos merecedores de ese bienestar, por mucho que digamos aspirar a él. Por eso, mientras que conscientemente hacemos grandes esfuerzos personales, económicos y mentales por desprendernos de nuestros problemas, incoscientemente nos boicoteamos: abandonamos la dieta justo cuando mejor nos iba, retornamos a esa relación amorosa que tanto nos dañaba una vez conseguimos romper todo lazo, volvemos a fumar cuando ya nisiquiera sufríamos de ansiedad por agarrar un cigarrillo.

Ese duendecillo bribón, esa duendecilla traviesa, suele estar ahí, haciendo su trabajo, contraponiéndose al cambio y a la mejora, aferrándose a esquemas ineficaces de funcionamiento y arrastrándonos a constumbres dañinas. Pero, no nos engañemos, no es nada ni nadie diferente a nosotr@s mism@s el que nos perjudica, y no por ser conscientes de ello debemos escondernos bajo la cama. Más bien al contrario: identificar los momentos en los que nosotr@s mism@s ponemos trabas a nuestros progresos resulta de gran ayuda para entender nuestras motivaciones (aquellas que son explícitas... y aquellas que no lo son), las "ganacias secundarias" que se asocian a nuestros problemas y el motivo por el cual a veces nos estancamos y no conseguimos abandonar algo que nos hace daño se mire por donde se mire. Una vez localizamos a la pequeña saboteadora que llevamos dentro, pedirle amablemente que se mantenga al margen de nuestro proceso de evolución personal y trabajar con ahínco para que así sea nos empodera que da gusto ;).

A lo largo de los últimos meses, han sido varias las personas con las que he coincidido en una reflexión común: quizás por ello he acabado escribiendo este post. A veces las reflexiones son tan simples, tan evidentes, que no se hacen y si se hacen, su importancia se minimiza. Me gustaría que ésta se quedase aquí.


"Sabes que algo no va bien, quieres que todo cambie, aspiras a que tu vida mejore. Ese es el primer paso, vayamos más adelante. ¿Estás dispuest@ a implicarte real y personalmente en alcanzar tu bienestar? ¿A observarte críticamente, a preguntarte por qué haces ciertas cosas y por qué no otras, a plantearte  que quizás haga falta algo más que buena voluntad para conseguir mejoras? Estas preparad@, en definitiva, para CAMBIAR, con mayúsculas? 
Porque si es realmente así, prepárate para sorprenderte:

Es increíble lo rápido que asciende un globo en el momento en el que se decide soltar lastre"


martes, 26 de noviembre de 2013

Pues no... no soy como Supernanny

 
Creo que una de las cosas que más escucho cuando hablo sobre mi manera de trabajar es la frase "¡Ay, cómo La Supernanny!". Respiro y trago saliva. Es complicado contestar a eso sin resultar desagradable, máxime cuando la persona de enfrente realiza una afirmación con el objetivo de darte a entender, con toda la buena intención del mundo, que captó el concepto. Ojalá lo que yo hago fuese tan sencillo de entender como lo que hace Supernanny, señora contra la cual no tengo nada en lo que a lo personal se refiere, pero a la cual no aspiro a parecerme profesionalmente ni tan siquiera de lejos. Y no es que "lo que yo hago" rebose misticismo por los cuatro costados. Es más: reconozco haber sufrido absoluta fascinación por las técnicas de modificación de conducta en mi época universitaria. Simplemente... es que por suerte un día la vida me hizo madre...y comprobé desde el sentimiento que UN NIÑO NO ES UNA PALOMA.
 
Luego llegaron los grupos de padres y madres, las charlas largas y tendidas, las lágrimas en el rabillo del ojo y las preocupaciones compartidas por tantas y tantas personas... y encontré en mil rostros diferentes la misma sensación de desconcierto, el mismo profundo anhelo por dar lo mejor de sí mism@... y las mismas limitaciones emocionales, esas que casi tod@s compartimos y que dificultan sorprendentemente algo tan natural como debiera ser la crianza. Supernanny no sabe de esto. O prefiere no entrar en esto... Supernanny se queda corta.
 
Y nunca he reflexionado esto en voz alta, o al menos de manera pública, a pesar de que en el "tú a tú" tengo por costumbre explicar que una cosa es trabajar a domicilio (como a mí me gusta hacer) y otra cosa es parecerme a esa señora. Los electricistas también trabajan a domicilio, oiga... y algun@s fisioterapeutas, y el chico que reparte las pizzas... ¿determina una labor su emplazamiento o aquello en lo que la misma consista?
 
Mi perspectiva, mi modo de enfocar las cosas es la de la crianza respetuosa/con apego. Respeto hacia los niños/as y sus necesidades, por supuesto, pero también hacia las que padres y madres sienten, y sufren y, ante las cuales, por un motivo u otro, muchas veces se mira hacia otro lado y no se busca respuesta. Y pienso y hago lo mismo en tu casa, que sentada delante de un café, que tras la mesa de un despacho. Además, por si sirve de algo para seguir marcando diferencias desde lo absurdo... jamás me veréis llegar en traje de chaqueta... jejejeje.
 
Podría contaros más, pero en lo que a mí me atañe, ya está todo dicho. Os enlazo a continuación un estupendo post de Edúkame, donde podréis entender un poquito más por qué ni quiero ser, ni acostumbro a ver a esta señora.
 
 

martes, 29 de octubre de 2013

Claves para elegir un buen juguete

 
Más del 50% de los juguetes que tiene tu hij@ en su cuarto no sirven para nada. Ni los que tiene el tuyo, ni los que tiene el mío, seamos sinceros. Y sin embargo, ahora que se aproxima el momento de redactar la carta a Sus Majestades de Oriente, ya estamos tod@s pensando en qué más pedir para satisfacer "supuestas necesidades supuestamente no resueltas": los catálogos comienzan a llenar los buzones, la publicidad su habitual bombardeo... los peques lo quieren todo y sus papis y mamis, por qué no reconocerlo, también.
Pero luego pasa lo que pasa: la ansiada mañana llega, los paquetes más que abrirse se devoran, dos primeros días alucinantes... y a la estantería o al baúl junto a los otros: muñecas, coches, ordenadores infantiles, artilugios varios (siempre último modelo). !Este niñ@ no valora nada, se aburre enseguida! - escucho a menudo.
"Quizás se lo estemos poniendo todo demasiado fácil" es el argumento más habitual que viene a sustentar la idea de que "no valoran nada" porque tienen de todo. Puede que así sea. Puede que no. Lo que llevo un poco mal, lo reconozco, es esa tendencia a culpar al niño/a de algo que normalmente es responsabilidad del adulto, pero que éste no quiere asumir. Acusar a niños de 2, 5 o 7 años por su falta de ética de consumo y responsabilidad social suena a chiste, sobre todo cuando en muchos adultos estos valores brillan por su ausencia. Quizás merezca más la pena pensar qué podemos estar haciendo "no del todo bien" para tener las habitaciones en modo "overbooking" y cada vez a más niñ@s mortalmente aburrid@s.
 

 

EN QUÉ PENSAR A LA HORA DE ELEGIR UN BUEN JUGUETE

 
 
- El 90% del juguete, es la niña o el niño que de él hace uso:
 
Nuestro pensamiento adultocéntrico nos lleva a valorar en un juguete aspectos tecnológicos, estéticos y comerciales (por ejemplo, marca) que para un niño/a pequeño carecen de valor. Sin embargo:
 
a) Cuanto más haga el juguete por el niño, menos hará el niño, es decir: más inútil será el primero. Un juguete al que le falta hacerte la cena no deja al niño jugar. Es lógico que se quede aparcado en un rincón a la primera de cambio. Si sólo permite un modo de juego correcto, si no deja "sacar los pies del plato" (que es en definitiva lo que uno debe hacer cuando juega: innovar, experimentar, crear), será muy chulo, pero poco más.
 
b) Cuando más condicione nombre o marca, más oportunidades de juego espontáneo y no estructurado se pierden: es indudable que a todos los niños les gustan los personajes de sus series favoritas y son los que habitualmente piden para jugar. Pero las posibilidades de creación y espontaneidad que ofrece la famosa muñeca sirenita son bastante inferiores a las de otra muñeca de "marca blanca" y sin rol predeterminado. Con la segunda un niño o niña puede crear desde 0. Con la primera parte de la creación viene con frecuencia condicionada.
 
AVISO: Aspirar a que nuestro niños/as prescindan de sus personajes favoritos es una gran utopía. Pero siempre es posible cuidar la variedad de opciones que ofrecemos. Los adultos sabemos que si alguien puede sacar una nave espacial de una simple caja de cartón, ése es un niño/a. No les subestimemos ni apoyemos por sistema la pérdida de semejante tesoro.
 
 
- El juguete es para el peque, no para tí:
 
Tod@s hemos crecido con anhelos incumplidos, para qué lo vamos a negar. Esa pista de carreras o el proyector de cine de moda, la casita de los muñecos de la tele o el perrito que anda, ladra, hace pis y da la pata. A todos los padres y madres nos sale de dentro esa tendencia a "darle a nuestros decendientes aquello de lo que carecimos". Pero seamos honestos con nosotros mismos. Hay NECESIDADES y "necesidades". Proyectar nuestros sueños incumplidos en nuestros hijos puede llevarnos a generar falsas urgencias que a la larga dificultan una parte importante de su desarrollo como personas: saber quiénes son, qué desean y cuánto lo desean, anhelarlo, luchar por ello, celebrar éxitos y superar "derrotas" (o más bien, incorporar aprendizajes). Dejando todas estos estos argumentos tan profundos e importantes a un lado, hagamos otro planteamiento más concreto y "palpable": Si al abrir el paquete el que chilla de ilusión eres tú, asume que tu hijo puede disfrutar contigo (y en ese caso, llevará "de rebote" el mejor de los regalos, que es tu compañía), pero no te mosquees si no lo alucina en colores. Quizás sus anhelos o necesidades actuales van por otros derroteros.
 
- El tiempo es oro.
 
Jugar es el trabajo de nuestros niños/as, y eso es algo que los adultos normalmente no comprendemos. Gracias al juego se adentran en el funcionamiento del mundo: sensorial, emocional, social. Jugando exploran, simulan roles, aprenden a resolver conflictos, experimentan lo posible y lo imposible. Una niña jugando es una pequeña científica con capacidad suficiente como para realizar por sí sola (o con un LIGERO apoyo) muchos de los grandes descubrimientos que nos atribuimos como especie: la fuerza de la gravedad, el uso de la rueda, el poder del diálogo en la resolución de conflictos, la variedad de colores que pueden surgir combinando tan sólo los primarios... Gracias al juego también desarrollan las capacidades y habilidades que les acompañarán durante su vida adulta: motricidad fina, gruesa, pensamiento lógico-matemático, habilidades sociales, aptitudes verbales y lectoescritoras... Puede que en toda nuestra vida no realicemos una tarea ni tan variada ni tan completa. Y sin embargo, aquellos que pasamos más de 8 horas diarias trabajando a veces en cosas que ni nos motivan ni nos dan para vivir como quisiéramos, acortamos el tiempo de juego libre de un niño/a a la mínima expresión, relegándolo a la posición de "aquello que se hace cuándo no hay otra cosa que hacer" (hoy por hoy y con estas agendas, nunca).
 
"Se pasa el día jugando" es un reproche adulto de lo más habitual. Pero es que ni saben ni deben hacer otra cosa que ver y vivir la vida como un juego. Y para colmo, con frecuencia ni tan siquiera esto es cierto: es comenzar una actividad, persistir en ella más de diez minutos, y al que hace once el adulto impaciente comienza a resoplar o suelta un "Ea, ya has jugado!!! Ahora vamos a...". Pero por favor... !ASÍ NO HAY QUIEN TRABAJE!. Se repite con frecuencia la frase de "qué pena que tras los Reyes sólo tengan un día para jugar" y lo que verdaderamente da pena es que sea casi el único día en que les permitiremos hacerlo.
 
 
- Cantidad y variedad, totalmente indispensables.
 
Los niños tienen que tener juguetes. Bueno no. Más bien los niños tienen el DERECHO A JUGAR. Y ya hemos visto que, además de un derecho, es casi una obligación. Sobre si hacerlo con o sin juguetes ya podríamos hablar más, porque de casi todo y con casi todo se puede montar un juego tanto o más divertido y provechoso que el comercial. Pero asumiendo que en nuestra cultura este tipo de función la asumen por lo general los juguetes, a la hora de seleccionarlos es importante que:
a) Tengan suficientes: no existe un número exacto y no es bueno sobrecargar, porque se saturan y casi siempre usan los mismos obviando otros que "por formar parte del decorado" quedan relegados a un segundo o tercer plano cuando quizás tienen mucho que aportar (es mejor ir rotando los que tenemos en casa que presentarlos todos a la vez precisamente por este mismo motivo). Pero, por muy imaginativo que sea nuestro hijo/a, con un par de juguetes y sin ninguna otra opción tampoco se va a ninguna parte. ¿Cantidad? La justa para ofrecer una variedad de experiencias y animar a su uso y exploración. Si parece que tu hijo "no se entretiene con nada" (argumento que me plantean con frecuencia las mamis y papis de los más peques), en vez de dejar de ofrecerle juguetes, prueba a revisar los que tiene y si estos satisfacen sus necesidades: quizás la clave sea una buena elección y no precisamente la cantidad.
b) Sean variados: Con la cantidad de aspectos que se pueden potenciar con los juguetes, asegurarnos de ofrecer materiales que abarquen las diversas áreas del desarrollo y se ajusten a las inquietudes que en cada etapa nuestros chic@s puedan presentar, es la mejor manera de garantizar su uso.
c) Los tengan cuando sean necesarios:
Puesto que son instrumentos de trabajo, no soy de la opinión de ofrecer juguetes a los niños tan sólo en fechas señaladas. Las cosas que realmente como educadores consideremos necesarias es adecuado proporcionárselas cuando lo consideremos oportuno. En este apartado hay opiniones para todos los gustos, pero creo que es importante diferenciar entre "grandes adquisiones" o "lujos" y elementos necesarios. No entraré en los chantajes y amenazas pre-navidad, eso lo dejaremos para más adelante.
 
 
- El juguete, un espejo del mundo.
 
Precisamente porque gracias a él conocerán el mundo en el que viven y desarrollaran sus primeras habilidades y valores, es muy importante ser críticos con el material que les ofrecemos. Esto no pasa necesariamente por obviar nada, pero sí por saber qué mensaje aprenden nuestros hijos cuando lo adquirimos y/o juegan con él y decidir si estamos dispuestos a ofrecérselo o no. En este apartado juegan un papel muy importante la coeducación, la violencia, la conciencia medioambiental o de consumo... Por poner tan sólo unos ejemplos, ¿defendemos nosotros, como adultos, el consumo en cantidad o de calidad? ¿creemos en la igualdad entre hombres y mujeres? ¿nos preocupa la crisis nacional y apoyamos la recuperación del pequeño comercio?¿En qué medida los juguetes que adquirimos y cómo los adquirimos transmiten estas enseñanzas a nuestros hijos?
 
 
- Nothing compares to you.
Así reza la canción y así la canto. Si tu hija tiene una habitación de princesa Disney digna de un catálogo de interiorismo y aún así se pasa la tarde jugando en el salón "a tu vera" y ni con la megapiscina de bolas consigues que pase tu hijo pase un rato en su cuarto (salvo que le visite algún amigo), siéntete afortunad@... y aprovecha mientras puedas. Creo que una de las consultas que más frecuentemente atiendo es el famoso "aún no juega sólo" y como madre que soy no puedo evitar verme en unos años, vernos a tod@s, perisiguiendo a nuestros adolescentes y adultos jóvenes por cada esquina: a ver si logramos arrancarles un beso o "juegan un ratito con nosotros". Precisamente por ser el trabajo de un niño, es el del juego el lenguaje que mejor hablan a cortas edades. Complicidad, conocimiento y sincronías mutuos como los que se alcanza en un momento de juego real con tu hij@ (cuando los adultos conseguimos realmente jugar y obviamos whatsapp, portátil, tele y palomas mensajeras varias) son de un valor incalculable. Redúcele "las chascas" del dormitorio a la mitad y  pasa el doble de tiempo con él. Verás como ambos ganáis con el cambio.
 
 
- El dinero no da la felicidad...
 
... y nadie dijo que fuesen necesarias grandes inversiones para pasar un rato de lo más entretenido y productivo. Ya hablé un poco de esto aquí, pero no me cansaré de repetirlo (como mucho, vosotr@s os cansaréis de leerlo). Reutilizar, reinventar, reciclar... pueden ofrecernos soluciones originales y a veces incluso más funcionales que buscar en una tienda algo que ya existe (y a lo mejor ni siquiera es lo que buscábamos). Desarrollan la creatividad, favorecen el pensamiento alternativo y además !transmiten valores! ¿Se puede pedir algo más? (quizás sí... tener tanta inventiva como tienen nuestros peques... jejejeje).
 
 
- Puede que a tí no te sirva... pero quizás a otr@ sí:
 
Si has llegado a estas alturas del post, puede que te atrevas a considerar si todo lo que almacenáis ahora mismo en la "leonera" infanto-juvenil es realmente necesario. Si no es así... !no lo tires! Como el movimiento se demuestra andando, la venta, el trueque y la donación son tres alternativas que seguro os resultarán muchísimo más enriquecedoras que el deshaceros sin más de algo que, posiblemente, pueda resultar de utilidad para otras personas. Aprender a deshacernos de las cosas, a fluir, a no anclarnos en lo material y a renovarnos es algo muy complicado, máxime cuando se nos educa en la posesión y en el "eres lo que tienes". Pero ¿y si salimos de nuestra zona de confort y exploramos otras posibilidades? ¿Y si lo que necesitamos no tiene que ser necesariamente nuevo y vendiendo o adquiriendo de segunda mano ahorramos al tiempo que prolongamos la vida útil de un objeto? Y aún mejor... ¿y si prescindimos del "poderoso caballero" y trocamos, explorando los horizontes del valor subjetivo de las cosas? ¿No sería estupendo que nuestros peques crecieran sabiendo que si algo ya no nos sirve no hace falta esclavizarse a él sino que puede dejarse ir hacia otras personas que puedan necesitarlo? ¿Y si además de trocar, consideramos el donar porque no todo en esta vida tiene por qué hacerse esperando recibir algo a cambio?
 
Quizás del juego infantil no sólo puedan aprender los propios niños/as...
 
 
Espero que el megapost de hoy os haya resultado de interés o ayudado a reflexionar: si es así y pensáis que a otras personas también pueden interesarles, por favor, compartid. Y si tenéis cositas que aportar, bienvenidas sean. Así, entre tod@s, poco a poco lo iremos haciendo mucho mejor. Esa es la idea, ¿no? ;)

jueves, 12 de septiembre de 2013

Amar sin medida


Si hay algo que, a pesar de los años de trabajo nunca deja de sorprenderme, es la cantidad de padres y madres (sobre todo madres) que, aún aparentando llevar su vida en general y la educación/relación con sus hijos en particular "totalmente controlada" viven (vivimos) en un continuo torbellino de dudas, conflictos y luchas interiores. No es algo exclusivo de algunas, creo que todas andamos, con nuestros más y nuestros menos, un poco igual. Pero verlo desde fuera, que es cuando casi todo se muestra más evidente y destacado, asombra. Asombra y entristece, por qué no decirlo, porque no hay en la vida experiencia como la de "ser- siendo- madre"... y por H o por B, siempre hay algo que en cierta medida amenaza con enturbiarla.

Hoy quiero hablar de las presiones externas, pero tratando de concretar, porque este tema en relación con la crianza daría para ríos y ríos de tinta. Hoy quiero hablar del "amor sin medida" de una madre, que realmente es así, incondicional e infinito, pero que atemorizadas por lo que se dice por ahí, muchas veces se trata de dosificar. "Es como intentar ponerle puertas al campo", me digo y les digo. Y tratar de ir contra la corriente del corazón siempre trae consecuencias.

"No me gusta tenerle tan pegado a mí porque quiero que sea independiente". Pues claro. Eso es lo que queremos todos. Bueno no, exactamente no, porque, seamos sinceros/as, si por nosotros fuera tendríamos a nuestros niños/as acurricucaditos a nosotros muchos más años de lo que ell@s quieren estar. Pero sabemos que aunque el vínculo exista, poco poco abrirán las alas, emprenderán el vuelo y también deseamos que sea así. Lo que no termino de explicarme es de dónde sacamos la idea de que para que un niño/a sea independiente, confiado y seguro, hay que meterle un empujón a modo de ayuda.

El afecto de nuestros padres, su amor y apoyo incondicional, son las "pilas emocionales" de un individuo durante sus primeros años de vida. Conforme el tiempo transcurre esta influencia se comparte con la de otros elementos (amigos, pareja, etc.) pero en el inicio la fuerza motriz, la energía y la confianza la extraen de nosotros. Nos tiramos por un puente si nos sostiene un buen arnés. Nos lanzamos al vacío si abajo hay un buen colchón. Exploramos el mundo y nos atrevemos con él si, aún sin mirar atrás, sentimos el apoyo incondicional y sin medida de los nuestros. Nuestra autoconfianza se forja a partir de la que ell@s nos ofrecen. Nuestra independencia es posible, siempre que antes nos hayan dejado ser absolutamente dependientes.
 
Madres y padres que se quejan de "niños/as lapa" más por presión social que por otra cosa. "Si por mí fuera, lo tendría todo el día agarrad@ a mí, pero es que temo que se convierta en alguien débil e inseguro". No lo cojas en brazos que se va a acostumbrar. Oblígale a dormir solito, porque si no cualquiera lo saca luego de tu cama...
 
¿Habrá individuo más inseguro y atormentado que aquel que tiene que comprobar constantemente si su arnés en la vida está en esa ocasión o si por el contrario hoy ha decidido abandonarle? Esa ambivalencia en el apego, esa "lucha continua" por acaparar afectos y atenciones, que no deja der ser un lógico mecanismo de supervivencia, es de lo que tanto se nos queja el mundo exterior y que sin embargo sin saberlo fomentamos en nuestros "tira y afloja" con los niños. Si su hijo percibe que usted está deseando que cierre los ojos y parezca dormir para salir pitando del dormitorio creame, señora,le espera la noche más larga de su vida. Pero entiéndalo, no son ganas de fastidiar. Necesita de algo que usted le está racionando, como si estuviésemos en la posguerra de los besos: sólo que el amor es lo único que crece cuando se reparte y digo yo que no queremos enseñar a nuestros hijos que los afectos hay que conseguirlos con sangre, sudor y lágrimas, ¿no?
 
No me cansaré de pedirle a padres y madres casi a diario, con multitud de temas que con frecuencia me plantean, que dejen de luchar contra sus hijos. O al menos que no inicien cruzadas absurdas sobre cómo manipular los cariños, los tiempos, las atenciones. Ninguna persona se malcría por sentirse amado, nada malo se puede aprender al experimentar que puedes contar con los tuyos y, en el fondo, todos los sabemos.
 
Ese ese pellizquito en el estómago, esa penita en el corazón que nos surge cuando tratamos de poner barreras a lo que nuestra naturaleza de madres y padres nos lleva a hacer de forma instintiva. ¿Para qué negarlo? Nuestra parte más animal es la que mejor sabe lo que nos conviene como especie en estos casos. Y lo que diga la vecina... que para la vecina se quede.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Adaptándonos...

Bueno, bueno, bueno... ya estamos otra vez en pleno ojo del huracán, como suele decirse, con Septiembre pisando fuerte, la Vuelta al Cole rozándonos los talones y cierta resaca veraniega.

Para las mamis y papis de Monkey anunciaros que desde el lunes pasado me tenéis de nuevo incorporada a filas, disponible para tutorías, consultas y lo que necesitéis, sólo contactad con dirección o directamente conmigo a través de cualquiera de las opciones que normalmente os ofrezco.

Las sesiones de Escuela de Familias formalmente constituidas comenzarán un poco más adelante, una vez nos haya dado tiempo a tod@s a aclimatarnos al nuevo curso, horarios, etc. No obstante, dado que este es un período un poco singular y como complemento a la sesión que ofrecimos allá por junio del curso pasado, mañana lunes 9 de Septiembre a las 18 horas tendremos una nueva entrega centrada en el Período de Adaptación, manifestaciones y afrontamiento con l@s peques 0-3. Tanto si vuestro hij@ es de los más mayorcitos como si os cabe la duda de cómo se adaptan los bebés al centro educativo, este encuentro es un buen momento para plantear dudas y poner en común experiencias y soluciones de todo tipo.

Espero veros allí... !y poder compartir de paso alguna batallita veraniega, que siempre sienta de maravilla!

jueves, 29 de agosto de 2013

Campamento familiar de magia... toda una experiencia.

 
Aunque con cierto retraso (!cómo podría llamar a este Verano si llevase perfectamente al día mi presencia en Redes!), aprovecho un ratito de tranquilidad para contaros mi particular vivencia del Campamento Familiar de Magia al que tuve la suerte de asistir hace un par de semanas. Será que el aire fresco que estas noches nos acompaña me recuerda a la Sierra, o quizás que mi peque lleva toda la tarde persiguiéndome con la baraja de cartas en la mano y diciéndome eso de "Mira mami!!! Como el mago Jossan!!! Te hago un truco??? Mete un dedo y coge una carta!!!"... jejejeje.
 
  
Cuando desde el Departamento de Actividades de Sevilla Para Niños me plantearon la idea me pareció estupenda. !Vacaciones familiares en plena naturaleza! Lo habitual es escuchar hablar de campamentos para niños. Pero !un campamento para toda la familia!!En el Remolino!!! (me declaro absoluta fan desde haceaños y forever and ever!!!). Y encima haciendo lo que a mi peque más le gusta (magia)! ESO YO NO ME LO PIERDO!!!
 
Y menos mal que no me lo perdí, porque lo que de allí nos llevamos (me llevé) superó con creces mis expectativas: los entresijos de algunos juegos de magia con los que sorprender a amigos y familiares, muchos "!OOOHHHHH!" y "!AHHHHHH!" de asombro ante las ilusiones de nuestro mago particular, carcajadas de las buenas, noches de cielo estrellado e incluso !nuestros propios aplausos!. A ver quién pensaba que en estas cosas sólo disfrutaban los críos. Porque los papis y las mamis enseñábamos poco orgullos@s nuestras recién creadas varitas mágicas y perseguíamos a Jossan por los rincones para las famosas "tutorías". !Vamos, ríase usted de Hogwarts, tiembra Harry Potter!
 
 
 
Y supongo que pesaréis que esto ha pasado de ser un blog profesional a uno personal y yo no he avisado, porque esto parece más una batallita veraniega que otra cosa. Pero aún a riesgo de que pueda parecerlo, no quisiera despedir el verano sin agradecer a tooooooodos los amigos y amigas que hicieron del Campamento Familiar de Magia algo más que una idea y lo convirtieron en una tremenda y enriquecedora experiencia personal y profesional. Porque iniciativas así, como la que han tenido la valentía de poner en marcha Jossan y Dani, nos enseñan lo gratifcante que puede ser el ocio en familia entre familias: el compartir momentos, inquietudes, afinidades y actividades. Padres, madres, hijos e hijas junt@s, revuelt@s y sin revolver. Disfrutando de una sobremesa tranquila entre pintura de dedos o siendo regados como lechugas en pleno huerto con absolutos desconocidos que en pocos días pueden pasar a apreciarse sobremanera.
 
Con respecto a los niños, !pues qué os voy a contar! Verlos concentrados, regadera arriba regadera abajo, dando de comer a los caballos, no saber por dónde andará correteando el peque y aún así respirar tranquila porque seguro seguro que un coche no le pilla... un lujazo, la verdad. Para ellos por poder disfrutarlo y para nosotros como m(p)adres por tener la suerte de presenciarlo.
 
 
  
 
 
 
Me planteaban algunos partcipantes que este tipo de iniciativas eran una buena manera de introducir a chicos y chicas en los campamentos veraniegos. Pues sí. Para que otros años puedan ir solos. Pues también. Para ver cómo se desenvuelve nuestro hijo/a con sus iguales y fomentar que se relacione. Cierto. La verdad es que utilidades le veo muchas. Pero añado yo que hay pocas cosas más enriquecedoras para una familia que el divertirse unida, cooperar para conseguir un objetivo, ponerse al mismo nivel y ser todos un poco niños, aunque sea tan sólo por unos días. Mientras que ensayábamos los trucos (ups! perdón! "juegos") para la actuación final no había padres, ni madres, ni hijos... el barco era el mismo para todos y pude sentir como a todos vino a beneficiar esa perspectiva que pocas veces adoptamos. En ocasiones los roles que desempeñamos nos hacen olvidar quiénes verdaderamente somos.  Es gracias al juego donde p(m)adres y hij@s confluyen y pueden hablar el mismo idioma.
 
 
¿Llevarlo otro año solo? Puede. Pero, para seros sincera, ahora mismo YO LO QUE QUIERO ES VOLVER CON ÉL!!! ;) (¿dónde hay que firmar, dónde hay que firmar? jejeje).



 

 
 
 




martes, 30 de julio de 2013

En la vida todo es tan sencillo...

Complejas teorías, años de estudio y razonamientos sofisticados; para acabar concluyendo que lo que tiene validez y lo que de ningún modo la tiene es nuestro corazón el que mejor lo sabe.
 
 
 
VS
 
 
 
Otro modo de educar es posible.

sábado, 20 de julio de 2013

Pues sí que es posible.


Con nosecuántas entradas pendientes (de esas que te dices "tengo que escribir"  luego, por H o por B, nunca escribes), hoy me siento obligada (de "sentirse en el compromiso moral aquejada de necesidad interna imperiosa", no de "me colocan un arma en la sien y por eso me siento") a saltarme la lista de todas ellas y hablar de algo que, visto desde fuera, quizás no parezca tema para este blog: "Mejor... es posible", la representación de la que, de la mano de "Síndrome Clown", disfrutamos anoche en el Parque Centro de Alcalá de Guadaíra.

La primera vez que escuché hablar de la iniciativa "Pay After Show" fue en el marco del Festival "Circada". La falta de ayudas y medios agudizan el ingenio y el disfrutar de la cultura no debiera ser un privilegio exclusivo de unos pocos, cierto: pero es que los trabajadores/as del gremio artístico tampoco viven del aire, y esta forma de concebir la relación compañía artística/público me pareció interesante. Con lo "achuchao" que está el patio tengo que reconocer que pensé que la gente iría "por el morro": se sentaría, vería el espectáculo y se marcharía silbando de estrangis cuando sintiera que "le pasan la gorra" (o en este caso, la caja). Pues oye, no. Me sorprendió la primera vez que fuí ver que el público pagaba... y comprobar que no había sido un hecho aislado porque én la segunda ocasión... !pagaba también!. Lo que ya no me atreví fue a aventurar la rentabilidad de aquellas actuaciones: me parecía feo preguntar si era calderilla lo que caía o aportaciones reales y, a todas luces, acordes a la calidad del espetáculo ofrecido.

Pero compruebo que, tras "Circada", "Pay After Show" regresa con entidad propia y lo hace de manos de algunos profesionales conocidos por mí y, en mi humilde opinión, grandes, grandes. La última vez que disfruté de "Síndrome Clown" fue en una sala de teatro (no diré cual, no sea que quieran regalarme las entradas... jejejeje) con "La prematura muerte de un viajante" y no pude dejar de recomendarla. Pero es que lo de ayer... lo de ayer... fue tremendo.

Como siempre sucede, el vídeo promocional no hace justicia al espectáculo (o será que yo tengo una visión un poquito crítica de estas cosas y ya he elaborado en mi cabeza mi propio guión de "directora/productora audivisiual frustrada" ;)). Aún así lo comparto con vosotr@s porque todo lo que se pueda decir es poco. Y ahora es cuando viene la pregunta... "¿y esto qué tiene que ver con la psicología, hija?". Porque sí: éste sigue siendo un blog de psicología, aunque muy a mi manera.

Sin ánimo de echar tierra sobre mi propio tejado ni el de mis compañeros/as de profesión, os animo a tod@s l@ que estéis pasando por un momento flojillo de moral, a probar la receta que "Síndrome Clown" ofrece en este espectáculo. Sencilla, evidente, pero muy efectiva como autoayuda en aquellos casos en los que simplemente se ha perdido un poco el norte o las preocupaciones nos sobrepasan.
 

 
 
Ojalá todo pudiese arreglarse en el teatro (tendría la excusa ideal para lanzarme a un escenario... jejeje) o con una conferencia a lo "Emilio Duró" (del que, por cierto, me acordé muchísimo durante la representación). Lógicamente no es así: la ayuda profesional sigue siendo necesaria pero, yo diría que con enfoques como el proponen Práxedes y Víctor, muchas de nuestras "penas, penitas, penas" simplemente no tendrían cabida (tenemos tanta facilidad para ahogarnos en vasos de agua!!!)

Lo único que me queda por saber, es si aquella caja hizo justicia a la calidad del espectáculo que presenciamos, si aquellas risas fueron adecuadamente recompensadas y supimos, como público, valorar el tesoro que supone regresar a casa un poquito más viv@, un poquito más content@ y con una determinación algo diferente.
 
Si tenéis interés en disfrutar de esta pareja artística tan singular, http://www.sindromeclown.com. A partir de Septiembre, podréis encontrar otra vez a "Mejor es posible" en las salas sevillanas.
 
!Muchas risas! :D:D:D:D

miércoles, 17 de julio de 2013

Convertirse en padres...

... no implica dejar de ser personas y, ni mucho menos, pareja.
 
Anular nuestra individualidad no nos convierte en mejores progenitores, sino en sombras de lo que fuimos que difícilmente ofrecerán a sus hij@s una imagen sana e integral de lo que supone la familia en la vida de una persona.
 
En la maternidad/paternidad el lema de "la naranja entera" también es aplicable.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Agenda final de curso

Termina Mayo, el curso escolar de acerca a su fin, y me doy a mi misma tironcillos de orejas por no tener esto más actualizado. Los compromisos se amontonan y apenas saco tiempo para escribir... unos diitas más y volveréis a tenerme entre vosotr@s, lo prometo :)
 
Mientras vuelvo a ponerme al día, actualizar la agenda, añadir nuevas entradas y alguna que otra reflexión que "o sale o revienta" (jejejeje), un aviso: esta vez para LAS MAMIS Y PAPIS DEL CEI MONKEY: El calendario ya está cerrado con las temáticas de las dos últimas sesiones de la escuela de este curso 2012-2013. Por amplia petición popular, el 3 de junio abordaremos el´"Cómo fomentar el lenguaje oral" y el lunes 17 nuestra última sesión tratará sobre los tan temidos "Bocados, pellizcos..." La hora, como siempre, las 18:00 (intentad sed puntuales y llamad directamente al comedor para acceder al centro... con el buen tiempo l@s peques estarán disfrutando del patio con las seños y las aulas están vacías.
 
La verdad es que, mirando para atrás, ha sido un curso intensísimo en el que hemos abordado multitud de temas... !espero que no se nos haya quedado nada de vuestro interés en el tintero! De todos modos, si tenéis alguna otra consulta que realizar, ya sabéis que estoy disponible para tutorías personalizadas. Consultad con la dirección del centro los horarios disponibles.
 
Por el momento eso es todo... pero volveré ;). Hasta entonces, un fuerte abrazo.

martes, 30 de abril de 2013

"El silencio de los baberos"

El domingo por la mañana asistí, como en casa tenemos por costumbre, a una representación teatral infantil. En esta ocasión la obra elegida era "Cascarón de Huevo", de Títeres Caracartón. A mi peque le fascina acudir a representaciones artísticas de todo tipo (teatro, conciertos, danza... !casi todo le embelesa!) y yo es algo que disfruto sobremanera, posiblemente porque ese gusto lo compartimos y las pasiones compartidas son muy bien vividas.

Imaginadnos inmersos en el ritual habitual que tanto le fascina: los nervios previos a la apertura de puertas, las entradas preparadas que por supuesto quiere entregar él, acomodarnos y disfrutar de las vistas desde nuestros asientos, suponer qué ocurrirá e ir descontando minutos.

Pasada la hora prevista para el comienzo surge una ligera impaciencia, un "mami, no empiesaaaaa" y, finalmente, la magia se hace: la obra se presenta, las luces se apagan, y yo percibo como su disfrute se incrementa hasta límites insospechados. Una delicia, sin duda alguna... y eso que la función aún ni ha comenzado.

"Con música y sin palabras". Así la describió la artista poco antes de posicionarse junto a sus títeres e iniciar la escenificación de una historia realmente bella por su sencillez, dulzura y valores asociados. Una obra para peques que cualquier mayor puede disfrutar con sólo dejarse llevar por el argumento. Siempre y cuando entienda, eso sí, qué significa SIN MÚSICA Y SIN PALABRAS.

Hagamos un sencillo ejercicio mental. Imaginémonos ubicados en la cuarta fila del Teatro de la Maestranza. Representación de "El lago de los cisnes" de la mano de una famosa compañía. El público deslumbrado, casi sin aliento, contempla a l@s artistas dando lo mejor de sí mism@s en una indescriptible muestra de ARTE con mayúsculas. Es entonces cuando, el señor de la tercera fila, cuarta butaca comenzando por la izquierda, ilustra a su señora esposa: "Mira cariño mío, ¿ves? es un cisne.... ooohhhhh.... !qué bonito que es el cisne! Vamos a decirle con la manita... !CIIIIISSSSSNEEEEE!" -lo único que suena en la sala, los usuarios del resto de las butacas se revuelven algo contrariados-. Pero no queda ahí la cosa... su mujer, docta en la materia, puntualiza "Sí, sí... mira... que carita ponen... eso es porque está triste... y ahora se miran enamorados... ¿ves, churrita mía? ¿Ves cómo se quieren? Es que se quieren mucho... ¿les pedimos que se den un besito de amor? !BESITO DE AMORRRR... BESITO DE AMORRRRR... BESITO DE AMORRRR!".
El resto de la sala permanece en silencio mientras la orquesta suena como puede... y los bailarines hacen el esfuerzo de no perder el hilo de lo que iban haciendo. Así no una, ni dos, ni tres veces... TODA LA OBRA.

No sé por qué, tengo el total convencimiento de que el señor que se empeñó en describirle a su hija de -me juego el brazo sin temor a perderlo- 3 años y pico hasta el último estornudo del pollito protagonista de "Cascarón de huevo" se hubiese cuidado muy mucho de dar el mismo espectáculo durante "El lago de los cisnes". Y yo me pregunto ¿por qué?.

- ¿Qué parte de "Con música y sin palabras" no entendemos? ¿Presuponemos que el motivo por el que una obra carece de texto es por comodidad de quien la escribió o somos capaces de vivir -y enseñar a vivir a nuestros hijos- la obra de arte en el formato en el que está, dejando margen a que el autor/autores (as) nos inunde y sorprenda y a que nuestros hij@s se dejen inundar y sorprender?

- ¿Por qué tratamos a nuestr@s peques como si necesitasen explicación de todo y para todo? ¿Tan listos nos creemos que si no damos la respuesta antes incluso de que les surja la pregunta y traten de hallarla tenemos el convencimiento de que "ese hondo vacío" se alojará para siempre en sus "insignificantes existencias"?

- ¿Por qué nos cuesta tanto "dejarles ser": pensar, sentir, experimentar "en blanco", extraer sus propias conclusiones, obtener sus particulares explicaciones? ¿Cómo queremos, en unos años, contar con adultos críticos, plenos, creativos y capaces si los lastramos con nuestras visiones limitadas, explicaciones limitadas y manidas, vivencias de progenitores-cebolleta y "recetas mágicas" para seguir siendo "más de lo mismo por los siglos de los siglos"?

- ¿Por qué nos cuesta tanto bregar con los silencios ajenos, o al menos no aceptar que nos inquietan porque no sabemos gestionar el vacío interior que provocan los propios?

Esos fueron mis "¿por qués?" durante los cinco primeros minutos de obra. Mi hijo, de 3 años recién cumplidos, no me dijo qué pensó, pero dado que el buen señor estaba sentado justo detrás de nosotros se limitó a girar la cabeza varias veces y a mirarlo como quien mira al compañero de butaca que está "dando el cante" en plena "apoteosis de Chaikovski". Afortunadamente, la obra supo eclipsar los comentarios, que por cierto no cesaron ni un minuto, y pudimos disfrutarla al máximo, porque realmente la elección de la música como hilo conductor de la historia no podría haber sido más acertada.

Pero aquí me quedo yo, cual Iker Jiménez educativa, dándole vueltas a aquellas frases, aclaraciones, indicaciones... ¿No se cansaba aquel buen señor?¿No se le ocurrió ni por un segundo pensar que molestaba al resto de los usuarios y menospreciaba el trabajo de la artista? ¿De veras le sorprendía que su hija no estuviese disfrutando de la obra y le pidiera insistentemente irse? ¿Aquella niña se enteró de algo aparte de que las ranas hacían croac croac y que por lo visto todos los cerditos son amigos de Peppa Pig -cosa que, por otro lado, buen hombre de mis amores, no es verdad... y su hija de tonta ni tiene un pelo-?

Muy al margen de todo esto, mis frecuentes visitas a las actividades de ocio infantil, que los papis y mamis que me conocen saben que recomiendo encarecidamente -cuentacuentos, teatro, exposiciones y un largo etcétera de experiencias vitales enriquecedoras- me hacen cuestionarme si nos planteamos una educación artístico-emocional-vivencial para nuestros hijos y el por qué o para qué hacemos ciertas cosas: si tiene sentido obligar a un niño/a a leer, o a permanecer en el cuentacuentos cuando ya no desea estar y tan sólo molesta a otros peques, papis y mamis... o a tener que ver una obra de teatro, por muy estupenda que sea, de la cual no se está enterando porque nosotros mismos "se la estamos destripando viva".

Pero de todo esto, quizás por lo muchísimo que tengo que hablar, seguiré escribiendo otro día. Mientras tanto, me interesa conocer vuestras opiniones. !Buenas noches a tod@s!.





PD: Preciosa obra. Muchas felicidades a la compañía!!!

martes, 16 de abril de 2013

Otro modo de educar es posible...

 
... y no, no pienso entrar en el debate sobre Crianza que la semana pasada emitió "La 2" (podéis visualizarlo aquí y extraer vuestras propias conclusiones). Y eso que he estado tentada. Me me basta y sobra con saber que OTRO MODO DE EDUCAR ES POSIBLE aunque no lleve etiquetas, porque somos tan de etiquetar, clasificar y encasillar que nos perdemos en los detalles y olvidamos lo importante.
 
¿En qué consiste la Crianza con Apego? Creo que es más sencillo determinar en aquello que no es y, con todo y con eso, leyendo y releyendo el término, no le veo sentido alguno a calificarla de ningún modo, o adscribirse a ella como quien se hace de un equipo de fútbol. No porque no lo tenga, sino porque entre tanta reflexión, conseguimos que se pierda lo mejor de su esencia (y es una pena).
 
Otro modo de hacerlo es posible. Tan "Natural" como que sale de dentro, con sus días buenos y malos, con las prácticas que decidimos adoptar y aquellas a las que, por no querer o poder, no nos adscribimos. Un modo de vivir la maternidad/paternidad desde el sentir, el disfrute pleno y la consciencia, sin más vueltas ni justificaciones. Una crianza "tan Natural, tan Natural"... que no necesita nombre alguno.
 
 
Otro modo de educar es posible